Aprendiz de canciller y vendedor de espejitos

Aprendiz de canciller y vendedor de espejitos

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

 

 

 

Aprendiz de canciller y vendedor de espejitos 

 

Washington – La afirmación del secretario Luis Videgaray de que la relación bilateral con el gobierno de Donald Trump es más cercana y fluida que la que se tenía con la presidencia de Barack Obama, es un intento mayúsculo del aprendiz de canciller de querer venderle espejitos a la sociedad mexicana.

La relación personal de Videgaray con el yerno del presidente de Estados Unidos, Jared Kushner, podría ser la relación más cercana y fluida que tenga el gobierno de Enrique Peña Nieto con la Casa Blanca. Y eso dista mucho de la presunción tramposa de que esa sea la realidad institucional entre los dos países.

Se nota que Videgaray se sintió ofendido y expuesto por lo publicado la semana pasada en la capital estadunidense.

El periódico The Washington Post aseguró que la amistad o relación de Videgaray con Kushner no ha tenido ningún efecto positivo y palpable en la relación bilateral. Acotó el rotativo que de nada le han servido a Videgaray los 14 viajes que ha hecho en un año a Washington porque Trump sigue utilizando a México como piñata política.

Fue obvio que el viernes 3 de febrero, cuando hizo semejante declaración, Videgaray pretendía quedar bien con su homólogo estadunidense Rex Tillerson, a quien ni siquiera toma en cuenta cuando anda por Washington para poder quedar bien con el yerno presidencial.

No se puede negar que la relación con México pasó desapercibida en el gobierno de Obama. Al ex mandatario estadunidense como a otros de sus antecesores no les importó México, país vecino con el que por fuerza y obligación deben abordar asuntos de comercio, migración y narcotráfico, por mencionar solo algunos tópicos bilaterales.

Tapar con una afirmación marrullera la realidad de que Trump quiere amurallar la frontera, deportar de su país a todos los inmigrantes indocumentados, renegociar o anular el TLCAN y culpar a los mexicanos de la crisis de drogadicción de sus conciudadanos, es una mentada de madre a nivel nacional de parte del aprendiz de canciller.

El hecho de que no informe Videgaray a los mexicanos, como es su obligación como funcionario público, sobre lo que habla con el yerno de Trump no le da derecho a mentirnos de manera tan absurda.

¿Qué estará tramando Videgaray con Kushner que le provoca pánico informárselo a los mexicanos? La pregunta abre interrogantes y sin duda da pie a muchísimas especulaciones.

¿Querrá Videgaray que la Casa Blanca de Trump interfiera en las elecciones presidenciales de julio para evitar un triunfo de la oposición? No lo sabemos, pero da terror pensar en esa posibilidad. También suena descabellado, cierto; pero en el gobierno de Peña Nieto y bajo la tutela y manipulación de Videgaray a Los Pinos, hasta de la venta de espejitos se hace todo un arte entre la ruleta de posibilidades.

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