El Procurador y su “nave del olvido

El Procurador y su “nave del olvido

                                                             

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

 

 

 

 

El Procurador y su “nave del olvido”

 

 

Washington (apro) – En un país donde el nivel de pobreza es tan alto como en México, hasta comer carne todos los días puede ser ofensivo para muchas familias que están imposibilitadas para hacerlo siquiera una vez a la semana.
Manejar un automóvil deportivo de súper lujo de la marca Ferrari, con valor de unos 3 millones 900 mil pesos y siendo funcionario público es no tener sensibilidad ni responsabilidad cívica. Más aún, si ese funcionario público, como es el caso, es nada menos y nada más que Raúl Cervantes Andrade, el Procurador General de la Republica a quien el presidente Enrique Peña Nieto quiere imponer por 9 años como Fiscal General de la Nación.
Sobre el origen del dinero para adquirir el Ferrari que maneja con tanto orgullo Cervantes Andrade, podemos imaginarnos todo. Los funcionarios del peñismo tienen el sello indeleble de ser corruptos y de practicar el abuso del poder. Lo deplorable e inconcebible en este caso especifico es que Cervantes Andrade, no conforme con el privilegio ofensivo de poseer ese auto en un país de jodidos, registró su nave el 14 de septiembre de 2012 en una vivienda de interés social (que no la habita nadie) en Xochitepec, Morelos, para evitar el pago de tenencia en la Ciudad de México.
Gracias al excelente trabajo de investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), estamos enterados de las benditas maravillas de Cervantes Andrade quien con un salario mensual de 205 mil pesos brutos, se puede dar lujos como el de poseer ese automóvil italiano que muchos mexicanos solo han visto en la televisión, en revistas o periódicos.
Esto lo he repetido en varias ocasiones y ya no lo quisiera seguir haciendo pero las circunstancias obligan; en un país normal, un escándalo similar ya le hubiese costado el puesto a Cervantes Andrade, no en México y menos bajo la presidencia de Peña Nieto. Al contrario, Los Pinos no sólo ignoraron el caso del Ferrari y de la truculenta maniobra de Cervantes Andrade para no pagar tenencia, sino que se aferra en querer imponerlo como Fiscal General de la Nación, claro, con la complicidad de legisladores federales priistas, panistas y de otros partidos que no representan al pueblo mexicano en el Congreso federal, sino a sus intereses.
Podremos no estar de acuerdo con todo lo que diga Andrés Manuel López Obrador, el líder de Morena, pero los comentarios que hizo esta semana en Washington al respecto son irrefutables.
AMLO sostiene que es vergonzoso y ofensivo, en un país como México abatido por tanta pobreza y corrupción, que un político o funcionario público tenga un Ferrari y que además haga lo que sea necesario para no pagar los impuestos que le corresponden por ese lujo. El líder de Morena aclaro que si un particular tiene el dinero suficiente para comprar un Ferrari y todo lo que quiera, nadie en México se debería indignar. ¡Correcto! En cualquier país hay pobres y hay ricos, no obstante, en México pareciera que hay más corruptos que pobres y que ricos. Pertenecemos a la nación donde a los pillos no les pasa nada.

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