UV: estructuras y estrategias (Margensur)

UV: estructuras y estrategias (Margensur)

Alejandro Saldaña Rosas

Sociólogo. Profesor Investigador de la Universidad Veracruzana

Twitter: @alesal3 / Facebook: Alejandro Saldaña

 

 

 

 

 

UV: estructuras y estrategias

 

El miércoles 30 de agosto la Junta de Gobierno de la Universidad Veracruzana designará a la rectora o el rector que habrá de conducir a la institución los próximos cuatro años. La decisión recaerá en la Dra. Rosío Córdova, la Dra. Sara Ladrón de Guevara o el Dr. Jorge Manzo, quienes el jueves 28 presentaron ante una mínima, ínfima, parte de la comunidad universitaria sus planes de trabajo. Lo que debería haber sido un ejercicio con amplia participación y debate de ideas, se convirtió en un ritual con muchos funcionarios presentes, algunos académicos y prácticamente ningún o muy pocos estudiantes.

          La Junta de Gobierno tiene una doble opción ante sí para tomar su importante decisión. Primera opción: reelección o no reelección. Es decir, Sara o Rosío o Jorge. Si opta por la no reelección, se le presenta la segunda opción: continuidad o cambio. Esto es Jorge o Rosío. En otros términos, la decisión de la Junta de Gobierno es entre la continuidad del modelo universitario a través de Sara Ladrón de Guevara o Jorge Manzo, o inicio de la transformación de las estrategias y las estructuras de la UV mediante el Plan de Trabajo de Rosío Córdova.

          Se equivocan quienes aviesamente descartan a la Dra. Rosío Córdova por su relación con el alcalde electo de Xalapa, Hipólito Rodríguez. Es insultante y verdaderamente estúpido suponer que la Doctora Córdova es la “candidata” de MORENA solamente por su vínculo afectivo con el candidato ciudadano que postuló –y ganó- la presidencia municipal de Xalapa con las siglas de ese partido. Descalificar por su relación de pareja a la candidata con el curriculum más brillante y un plan de trabajo trascendental y de largo aliento, demuestra inseguridad, mezquindad y miedo. Si las simpatías partidistas de las parejas sentimentales fueran un factor relevante para la designación de rector o rectora, la Dra. Sara Ladrón de Guevara jamás habría sido designada por la Junta de Gobierno, habida cuenta las afinidades políticas de su esposo, quien se ha desempeñado como asesor de diferentes funcionarios, entre otros del hoy gobernador de Veracruz Miguel Ángel Yunes Linares. Y aún más, si las filias partidistas fueran determinantes, la UV en su etapa autónoma no habría tenido rectores habida cuenta las evidentes simpatías priistas de Víctor Arredondo y Raúl Arias, éste último confeso partidario del ex candidato al gobierno de Veracruz, el senador por el PRI Héctor Yunes.

          Continuidad o cambio: esa es la disyuntiva de la Junta de Gobierno. O se mantienen las añejas estructuras y los tradicionales procesos (quizás un poco remozados) de la UV o se inicia la transformación que la institución requiere. Sostengo que la única opción de cambio es la que representa la Dra. Rosío Córdova: un cambio necesario, inevitable, que se dará en algún momento; sin embargo algunas señales indican que esa transformación no iniciará en los próximos cuatro años, por desgracia.

          Los planes de trabajo de la doctora Ladrón de Guevara y del doctor Manzo, con sus virtudes, defectos y omisiones, no apuntan a una transformación de las estructuras de la UV, de allí que sus estrategias –muy bien fundamentadas, sin dudas- sean más bien conservadoras. Ni Sara ni Jorge se plantean trascender el modelo UV basado en la separación tajante de docencia e investigación que se traduce estructuralmente en la escisión entre facultades e institutos y centros de investigación. Y no lo hacen porque eso significa modificar las relaciones laborales de miles de académicos que actualmente están bajo la égida del sindicato de académicos, el FESPAUV, dirigido desde hace un par de décadas por el priista Enrique Levet Gorozpe. El poder del FESAPAUV no radica en la representatividad de los intereses de los y las académicos de tiempo completo y con base, sino fundamentalmente en los académicos con el trabajo más precario: aquellos contratados por horas, que muchas veces las “basifican” y se convierten en “dueños de su plaza” y que en gran medida son los que sostienen las actividades de docencia en la UV. La propuesta de la Doctora Rosío Córdova, por su parte, se basa en la construcción de un Gran Acuerdo universitario para la transición institucional; en este acuerdo la negociación con las fuerzas sindicales y con todos los actores sociales de la UV es fundamental para el cambio de modelo universitario. Un modelo que acusa evidentes signos de caducidad.   

          Ese modelo (llamado napoleónico por los expertos) es el que predomina en las instituciones de educación superior de México, particularmente en las universidades del interior del país. Desde el gobierno federal se han generado iniciativas para incentivar a las y los académicos a escapar de esa trampa estructural, entre otras formas a través de los llamados Cuerpos Académicos, los grupos y las redes de investigación multi e interdisciplinarias, los convenios de colaboración en el posgrado, etc. Sin embargo, los resultados han sido heterogéneos: en algunas instituciones han funcionado con relativo éxito mientras que en otras poco han arraigado. La estructuración en facultades e institutos (y sus particulares formas de organización) siguen teniendo enorme peso en la vida de muchas instituciones.

          En la UV existe la conciencia de la necesidad de transformar las viejas estructuras, el modelo añejo. Lo saben perfectamente bien muchos de los colegas que ocuparon puestos directivos en la administración del Dr. Raúl Arias Lovillo y que hoy apoyan la candidatura del Dr. Jorge Manzo. Raúl Arias, predecesor en la rectoría de Sara Ladrón de Guevara, impulsó un proyecto de análisis y construcción de consensos muy profundo en toda la UV para pasar del modelo napoleónico a un modelo departamental, similar al de la UAM. En el diagnóstico se le dijo a Raúl, palabras más, palabras menos, que en México hay dos experiencias paradigmáticas de transición de un modelo al otro. Por una parte la experiencia de la Universidad de Guadalajara, que fue un proceso relativamente paulatino, basado en las construcción de consensos en la comunidad universitaria y que dio como resultado la actual estructura de la UdG. Por otra parte, la experiencia de la Universidad de Sonora, cuya transformación fue vertiginosa y esencialmente impuesta desde el gobierno del estado, en ese entonces encabezado por Manlio Fabio Beltrones.

          El cambio de estructuras (modelo) en la UdG y en la UNISON se  ha traducido en un enorme crecimiento de ambas instituciones, no sólo ni fundamentalmente en términos cuantitativos, sino sobre todo en la pertinencia de sus planes y programas de estudio, en la calidad de sus investigaciones, en la obtención de recursos financieros externos, entre otras expresiones. Eso no significa que sean instituciones sin problemas ni contradicciones, pero lograron transitar de un modelo estructural añoso a uno más acorde a las necesidades y expectativas actuales.

          Pero en la UV no se hizo nada. No se optó por la vía “pausada” de la UdG ni por la vía “fast track” de la UNISON. Nada, con un diagnóstico muy puntual y con propuestas detalladas, Arias Lovillo no hizo nada. O si lo hizo, sus acciones no tuvieron resultados tangibles. De allí que en el plan de trabajo del Doctor Manzo la posibilidad de emprender las transformaciones que la UV requiere es inexistente, entre otras razones quizás porque varios funcionarios en tiempos de Raúl Arias son quienes lo apoyan (desde luego que no los únicos, hay un muy importante grupo de colegas con altos niveles académicos y peso institucional que se identifican con sus propuestas).

          Si la disyuntiva de la Junta de Gobierno entre continuidad o cambio se inclina a favor de la continuidad, en mi opinión optará por la reelección de la Doctora Sara Ladrón de Guevara. Es la decisión menos riesgosa, la más fácil y hasta obvia, a pesar de que tal vez la rectora suscita más oposiciones que convergencias en la comunidad de la UV. Desde luego que si en la lectura de la Junta de Gobierno el peso de las oposiciones tiene un alto costo para la propia Junta y para la institución, optará por nombrar al Doctor Jorge Manzo como rector de la UV.

          Pero si la decisión de la Junta de Gobierno entre continuidad o cambio se inclina por el cambio, no hay ninguna duda: la próxima rectora de la UV será la Doctora Rosío Córdova Plaza.

          La estratégica decisión a favor de la continuidad o del cambio es de enorme relevancia para Veracruz, y para México. La Junta de Gobierno de la UV tiene la palabra.

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