El poder del perdón

El poder del perdón

Claudia Soriano Segoviano. Psicoterapeuta Gestalt y Psicocorporal

 

 

El poder del perdón

 

“El que es incapaz de perdonar es incapaz de amar”.

Martin Luther King

 

Todas las personas tenemos traumas, heridas que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra vida y que generalmente nos dejan anclados a sentimientos de ira y dolor hacia los demás y hacia nosotros mismos. Es importante mencionar que aferrarnos a esos sentimientos nos provoca daños en nuestra salud física, mental y emocional.

Cada uno de nosotros es responsable de sus propios sentimientos, ya que independientemente de lo que nos hagan, tenemos el poder de transformar nuestras vivencias en aprendizajes, alimentando así nuestro crecimiento personal. Al hacernos conscientes de este poder, es posible hacer un cambio en nuestra percepción, para ver a las personas y circunstancias que nos han causado dolor de otra manera.

En mi espacio terapéutico, es muy frecuente ver a personas que llegan profundamente dañadas por causa de alguien más –con o sin intención- o por alguna situación, e invariablemente han ido acumulando sentimientos de rabia, impotencia y resentimiento, permitiendo que estas emociones se vayan volviendo crónicas, afectando así su vida y sus relaciones.

Y lo único que nos sana en estas circunstancias es el perdón.

El perdón es la liberación del resentimiento, y surge de la libertad y la caridad. Y estoy hablando en ambos sentidos, tanto de perdonar como de pedir perdón. El perdón libera, ya sea que lo solicitemos o que lo otorguemos.

Perdonar no es en sí un acto de magia, no hace que instantáneamente dejemos de sentir lo que sentimos y mucho menos que olvidemos… pero es el primer paso. Es importante que sepas que perdonar es un proceso y que lleva tiempo, ¿cuánto?, el que cada quien necesita, ya que para esto no hay estándares predeterminados.

Existe la idea de que perdonar es un signo de debilidad, y ante esto me permito decir sin dudar que perdonar es un acto de coraje, un acto de valentía, por el simple hecho de que es algo que resulta muy difícil. El perdón es una de las fortalezas básicas del ser humano. Para Martin Seligman, psicólogo y escritor estadunidense, las fortalezas son rasgos morales y pueden entrenarse y mejorarse, y el perdón es una de ellas. Y además de ser una fortaleza, es un componente básico para ser felices. Según Seligman, “las personas más felices son las que se rodean de amigos, viven a fondo la vida cotidiana y, sobretodo, las que perdonan con más facilidad los errores de uno mismo y de los demás”.

Aprender a perdonar tiene enormes beneficios para la salud física, mental y emocional. Perdonar no es olvidar, es recordar sin que nos duela. Conseguirlo, como mencioné, no es algo rápido y fácil, pero es posible. Poder liberarnos del dolor y la carga emocional que nos provocan las heridas es invaluable.

Cuando perdonamos dejamos de ser víctimas y nos empoderamos con todo el crecimiento que esto conlleva, lo que también nos posibilita a dejar la inercia de ser jueces y verdugos. El perdón es una actitud que implica tomar la decisión de que lo que hemos vivido con todas sus circunstancias no nos determina. La forma de saber si verdaderamente hemos perdonado es cuando ya no sentimos más tristeza, enojo y rencor hacia lo que nos haya hecho sufrir; y también cuando todo sentimiento de culpabilidad por aquello que pasó ha desaparecido.

Crecer a la edad que sea implica un trabajo, que si te parece que no puedes realizar por ti mismo, lo mejor es apoyarte con un proceso terapéutico.

Tu vida es sólo tuya y mereces vivirla plenamente.

¿Te animas a iniciar un proceso terapéutico? Si es así, puedes llamarme o mandarme un whatsapp al 5522558651. Me encantará poder acompañarte.

 

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