¿Qué sigue con “Ahora”?

¿Qué sigue con “Ahora”?

Othón Partido Lara

Internacionalista y sociólogo

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¿Qué sigue con Ahora?

 

 

En las últimas apariciones públicas del movimiento Ahora, que valora la postulación de Emilio Álvarez Icaza como candidato presidencial en 2018, se ha expresado un hartazgo con partidos políticos que -dicen sus promotores- no representan a la sociedad.

Similarmente, el documento donde Ahora formula su planteamiento político (www.ahora.si/pdf/Ahora_PlanteamientoPolitico_01.pdf) enumera un núcleo de objetivos que difícilmente podría generar desacuerdo: cambiar las condiciones de impunidad, corrupción, desigualdad, pobreza, exclusión, inseguridad y violencia, para impulsar el cambio democrático en México.

El historial profesional de Álvarez Icaza en la defensa de los derechos humanos en tragedias como las del News Divine e Iguala, además del apoyo de respetados líderes sociales y académicos, acreditan un compromiso serio por una nueva iniciativa reformista del sistema político.

Sin embargo, esta propuesta de saque camina poco y convence menos por cuatro razones: 1) Es ambigua en torno a la dualidad representación/participación; 2) No asume compromisos claros; 3) Surge de manera muy tardía; 4) No establece punto de llegada. Trataré de desarrollar algunos aspectos:

 

  • Ambigüedad sobre la representación/participación: A estas alturas, decir que los partidos políticos no nos representan resulta una obviedad, un dato que habría que dar por consumado, si partimos del diagnóstico sobre una aguda crisis estructural de representatividad en las formaciones políticas, no exclusiva de México, ante el vaciamiento del Estado y la multiplicación de problemas ambientales, laborales, urbanos, económicos y sociales. Como está expuesta, la fórmula de Ahora sugiere la sustitución de unos representantes por otros, como si en las circunstancias actuales de México bastaran los artificios de la democracia procedimental de votar, regresar a casa y confiar en un sistema representativo mágicamente renovado que pudiese diluir la responsabilidad cotidiana en la construcción de la res pública. Al proyecto le falta una decidida vocación participativa que exprese la preexistencia de una base y diversidad social, no mediante el recurso paternalista de “empoderar al ciudadano”, sino con una acción colectiva donde los sectores sociales impulsen sus iniciativas propias y contribuyan a la definición política de la dirección de un movimiento.
  • No asume compromisos: Aunque todavía no hay un proyecto de Nación construido, Ahora debería pronunciarse inequívocamente en temas nodales como la división de poderes y el respeto a la Constitución, el carácter público de la educación y la salud, el cuestionamiento por el abandono del mercado interno como estrategia de desarrollo nacional, el rechazo a la precarización laboral, los procesos privatizadores y, en conjunto, una repulsa al modelo neoliberal que al fin incrementa la desigualdad, la exclusión, la corrupción y la violencia que hoy padecemos. Ahora explicitará muy probablemente sus ejes estratégicos en un futuro. Al momento. solo se observa una propuesta “descafeinada”.
  • Tardó mucho tiempo en llegar: Si el propósito del movimiento es encontrar una alternativa al retroceso histórico que trajo consigo el retorno del PRI al poder y la incapacidad del PAN para gobernar la alternancia, es poco alentador que Ahora aparezca en una coyuntura de reparto de candidaturas y no en la definición de proyectos de nación. Por lo pronto se debaten tres posibles vías de acción que al cabo retornan al punto de partida que Ahora tanto critica: La representación política dentro del sistema de partidos. Si las alternativas son una candidatura independiente, un partido político o una coalición. ¿Son primero las candidaturas y luego las ideas? No parece un curso de acción nada novedoso.
  • ¿Dónde pretende aterrizar?: El movimiento en ciernes pretende capitalizar el descontento social, pero se desconoce para qué o para quiénes: ¿Se sumará a la inevitable atomización del voto en pequeñas minorías políticas impostadas para beneficiar al PRI y a la derecha? ¿Construirá una candidatura independiente de carácter testimonial y personalista? ¿Durará el impulso hasta 2018? Sería muy sano aclarar que la iniciativa surge en un contexto donde la derecha (PRI y PAN) luce sin viabilidad como opción de gobierno.

 

Aunque las dudas sobre el desempeño público de todos los partidos son legítimas, estos son interlocutores inevitables, sobre todo si se decide competir en su cancha. ¿Se llegará a acuerdos con otros partidos en agendas concurrentes? ¿Cuáles serán los alcances y limitaciones de estas negociaciones?

Es loable que Ahora formule un indeclinable compromiso ético para sus participantes, como debería ser necesario que esta expresión enuncie una clara vocación de izquierda, incluyendo la posibilidad de formar un frente amplio con otras fuerzas políticas afines. Sin apertura al diálogo, será difícil que el proyecto trascienda cálculos cortoplacistas como juntar ochenta mil firmas. ¿No será mejor, en ese caso, competir en una pequeña demarcación territorial o en un municipio?

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