¿Delito entre comillas? (A Bote Pronto)

¿Delito entre comillas? (A Bote Pronto)

Alejandro Mosqueda Guadarrama

Camarógrafo, editor y documentalista

Facebook: Moga Aleko

¿Delito entre comillas?

 

El domingo 21 de agosto pasado, Aristegui Noticias anunció que daría a conocer un reportaje sobre el señor Enrique Peña Nieto (EPN), presidente de México, y despertó interés -al parecer- con muchas expectativas sobre el contenido de la información que estaba por salir. ¿Qué “descubrimiento”, tema o espectacularidad esperaba la audiencia pendiente de “la nota” de Aristegui Noticias? ¿Qué tan responsable es la persona a la cual se le depositan expectativas, de las cuales en gran medida ni enterada está?

Al parecer, por diversas reacciones de lectores que expresan desilusión y hasta enojo por no haber visto cumplidas sus expectativas, se esperaba algo “demoledor” o muy escandaloso sobre el señor Peña. Para muchos, por la forma -anticipada- en que se fue anunciando la salida del reportaje, el contenido no era para tanto. Sin embargo, el reportaje viene a ser una mancha más a la deteriorada imagen del actual presidente y su gobierno.

Me parece que EPN es el político con mayor trabajo de promoción (y marketing) previo para llegar a ser presidente. Al poco tiempo de ser gobernador del Estado de México, las televisoras hicieron un trabajo permanente para promover su imagen. No fue casual que se le empezó a poner el apodo del “Presidente de las televisoras”. Por otra parte, su promoción para llegar a ser gobernador de su estado fue vendiendo la idea de que era el nuevo tipo de político que le daría un impulso de cambio al viejo priismo. Curiosamente, eran los viejos priistas quienes lo impulsaban. El priismo anacrónico, embustero y corrupto, ahora se vestía de “joven y moderno” en esa imagen de Peña.

EPN llegó a ser el candidato del PRI a la Presidencia, con amplio respaldo del priismo de rancio abolengo y de pensamiento conservador, además de la maquinaria partidista que se sabe mover en la corrupción, la transa y la mentira. Resultó ganador de la contienda por la presidencia en 2012, en medio de un escandaloso fraude de manejo de recursos (el llamado Monexgate, fue prácticamente minimizado y archivado); se llegó a hablar del manejo de recursos 13 veces más que lo permitido para las campañas. Diversas empresas e incluso el cártel de Juárez fueron señalados como parte de los financiadores. Las diferentes instituciones e instancias oficiales fueron diluyendo el asunto poco a poco. Si acaso se llegó a señalar a algunos responsables por “delito fiscal”, pero no electoral. El fraude estaba realizado y Peña fue nombrado presidente electo.

Después de lo que da a conocer el reportaje de Aristegui Noticias -el plagio de Peña en casi la tercera parte de su tesis para obtener su licenciatura-, viene una lamentable, pobre y hasta ridícula respuesta oficial: todo se reduce a una cuestión de errores de estilo como citas sin entrecomillar o falta de referencia a autores que incluyó en la bibliografía”, dice el mensaje del vocero presidencial. El vocero le resta importancia a la acción fraudulenta, al delito de plagio, y cierra con buen ánimo: “Bienvenida la crítica y el debate”.

Por otra parte, una serie de comentarios en las redes sociales y artículos de opinión descalifican el trabajo presentado por Aristegui y minimizan la importancia del delito cometido. Al delito de plagio, ¿por qué habría de restársele importancia? ¿Por tratarse del presidente habrá que hacerse de la vista gorda o “pasárselo”? ¿No tiene importancia el robo de la autoría de una obra intelectual, académica, teórica o creativa?

En Chiapas, y muy posiblemente en otros estados del país, algunas personas compran el material (tela e hilos de colores) y les pagan a mujeres artesanas (en su mayoría indígenas) para que elaboren prendas de vestir con diseños que por décadas ellas han elaborado. Blusas y vestidos únicos por el trabajo y diseño realizados. ¿Acaso el haber pagado o comprado los materiales hace a estas personas las autoras y, en su caso, dueñas de los diseños? La autoría no reconocida y adjudicada a quien no la realizó es un plagio, es un delito que, también hay que decirlo, se da en diferentes ámbitos con personas que pueden moverse con etiqueta de artistas, intelectuales, políticos, periodistas, comunicadores o activistas de derecha e incluso de izquierda.

La falta de ética y honestidad campea en muchas partes y al parecer -los hechos lo demuestran- la actual administración de este “nuevo PRI” y su otrora joven promesa son la expresión más escandalosa de los últimos años en México. ¿En verdad es cosa menor el plagio realizado para obtener una licenciatura? Pero más allá del mismo plagio y anhelo de tener un título univesitario por cualquier medio, el asunto nos lleva a ver qué tipo de persona es el señor Peña, que no sólo es falto de ética académica e intelectual, sino también es un delincuente en otros momentos: lo fue para hacerse de la Presidencia de la República al ser parte y beneficiario (junto con quienes desde los oscuros pasillos del poder lo apoyaron) de un fraude electoral operado con millones y millones de pesos de dudosa procedencia y totalmente fuera de las reglas electorales. Y ni qué decir de su falta de honestidad y ambición por hacerse de riqueza: ¿es una inoportuna casualidad que EPN sea amigo del dueño de la empresa Grupo HIGA y que sea ésta la beneficiada (desde tiempos en que era gobernador del Estado de México) con contratos millonarios, y también sea la dueña de la casa que Angélica Rivera decía estar pagando en abonos? ¿Queda duda de su posible colusión y corrupción?

En esta administración, con 4 años prácticamente, han salido a la luz acciones alarmantes de corrupción por parte de la mismísima pareja presidencial (seguida por funcionarios de su primer círculo); se ha dado un aumento de la violencia de Estado, también la creciente violación de derechos humanos, además de la imposición de reformas estructurales en detrimento del nivel y calidad de vida de la mayoría de la población y de la misma soberanía nacional. Por lo anterior, podría parecer poca cosa o de nulo interés que el actual presidente haya sido un tipo corrupto, mentiroso y ladrón en su juventud para alcanzar el título de Licenciado en Derecho. La cosa es que los hechos nos dicen que lo sigue siendo y ahora desde la presidencia.

La capacidad de asombro y de indignación ya no alcanza para luchar en contra de tantas injusticias y corrupción. Parece que requerimos algo “más grave” que el “simple” plagio de unos textos y el no nombrar a sus autores; parece que la indignación está claudicando ante el cinismo y la soberbia. A pesar de esto, las luchas de resistencia se siguen dando fuera de los reflectores: las vemos en algunas regiones del país encabezadas por pueblos indígenas principalmente. La mayoría de estas luchas no aparecen en los grandes medios de comunicación.

Hay una tendencia periodística en muchos medios al sensacionalismo, al escándalo, a presentar “la nota” de una forma que les pueda generar mayor audiencia y ventas en caso dado. No es casual que la vida privada de personajes de la farándula sea muy rentable económicamente para los medios. Buena parte del público interesado en la política del país –me parece- estaba esperando algo más sensacionalista de parte de Aristegui Noticias. De tal suerte que ahora es el blanco de las más sesudas críticas y señalamientos, para descalificar su trabajo y quererla colocar como una periodista con falta de imaginación y obsesionada en atacar a Peña Nieto. En este punto muchos coinciden con el magistrado del Poder Judicial de la Ciudad de México y director de la tesis (plagiada) de Peña, el señor Eduardo Alfonso Guerrero Martínez, quien señala que Carmen Aristegui está empeñada en atacar a Peña, porque no comulga con sus ideas y encabeza una campaña de “odio y animadversión desde hace un par de años” contra el presidente.

Sobre el plagio de los textos “no entrecomillados” y sin citar las fuentes, el magistrado dice -palabras más, palabras menos- que es posible que fuese porque no se contaba con la misma tecnología que ahora, y que entonces el responsable de transcribir la tesis para imprimirla sencillamente no colocó las comillas ni citó las fuentes (1). Si así le seguimos podríamos culpar al mismo Gutenberg.

Una tesis fraudulenta, con un alto porcentaje plagiado, ¿no es nada grave que amerite que le invaliden el título y, mucho menos -a quién demonios se le ocurre-, que tenga que renunciar a la presidencia? En caso dado habrá que reconocer que su forma de actuar no es una cuestión de “estilo”, sino más bien una especie de modus operandi, tal como lo hacen los mafiosos. Así se opera en el país, desde las mismas instituciones, las cuales, con todo y sus deficiencias, no son lo podrido, sino que son los funcionarios que sirven al poder y se sirven para sus intereses.

En el imaginario colectivo se ha venido fortaleciendo la impunidad como una atribución de los poderosos (léase empresarios y políticos de cúpulas partidistas principalmente), y al parecer es mejor atacar o descalificar a quienes los denuncian. La psicología de masas opera de forma a veces muy extraña.

Cuando le preguntaron sobre los 3 libros que marcaron su vida, Peña, entonces candidato a la presidencia, se vio en aprietos y salió muy mal parado. Quedó en duda su formación o al menos su hábito de la lectura. Hoy, con esto del plagio, parece confirmarse: aparte de no leer, es un ladrón y delincuente (del tamaño que usted le quiera poner), y por eso no es casual que se rodeé de otros iguales para pretender/aparentar gobernar y finalmente servirse del poder.

El no-licenciado Peña Nieto se encuentra en el más bajo nivel de popularidad que cualquier otro presidente; su credibilidad e imagen están por los suelos y ha de ser un asunto preocupante para él y su partido, aunque él diga “no estoy aquí trabajando por la popularidad, estoy trabajando para asegurar que a México le vaya bien”. Muy difícil se ve que pueda remontar y cierre con buenos números en cuanto a su popularidad y la economía del país. Así, el 2018 se antoja complicado para el priismo y su permanencia en el poder, por lo cual podrían estar pensando en la estrategia de acciones “espectaculares” desde el mismo gobierno y de prometer todo para engañar a la población votante. Algunos funcionarios y gobernadores podrían estar en la mira para ser las figuras sacrificables, con tal de recuperar algo de credibilidad e imagen rumbo a las elecciones del 2018. Duarte de Ochoa lo sabe y al parecer no anda durmiendo nada bien.

Lo del plagio en la tesis de Peña, insisten en diversos medios que no es importante. Hay otras cosas que deben tener nuestra atención, así ya lo han dicho algunos periodistas oficiosos y el señor Nuño (que sigue preocupado por mejorar la educación en México… Bueno, eso se supone). Podríamos continuar señalando los afanes de protagonismo de Aristegui (según algunos) e incluso la posible mala fe que pueda estar detrás de su trabajo periodístico, ¿qué les parece?

El próximo Informe de gobierno de Peña podría estar aderezado con algunas peticiones de “perdón” por sus “errores, olvidos o estilos inapropiados” (estilo que ya le han copiado algunos de sus funcionarios, como la señora Rosario Robles), pero ni eso, ni el lavado de cara que le puedan hacer las televisoras, le evitarán pasar a la historia como uno de los presidentes más corruptos, tramposos y mafiosos.

 

  1. Al entregarle la tesis impresa, ¿no tendría el cuidado de revisarla? Por otra parte, llama la atención el silencio del mismo Peña sobre este asunto.

 

 

 

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3 Comments

  1. Javier Torres

    Excelente artículo, podrán decir los defensores de peña que es un asunto sin importancia, pero el daño ya esta hecho. La ya de por sí imagen de una persona corrupta e ignorante que ya en todo el mundo se tiene del presidente, el reportaje de Aristegui no hace nomás que confirmarlo. Espero que él pueblo tome todo esto en cuenta en el 2018.

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  2. juan

    Al parecer Peña fué un remedo de estudiante y el título fue solo un requisito que había que cumplir a toda costa, según el entorno corrupto en que crecía, para forjarse una carrera en la política.

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  3. maria garcia

    El plagio de Aristegui beneficio a Peña, sin duda, asegurando que tiene estudios universitario, sin embargo existen indicios que alguien que no conoce los estados, capitales, ciudades y municipios de México, siempre con errores al leer lo guiones, esta muy claro que en materia optativa del tercer curso no tomo, El Arte de Hablar, (retorica clásica) , sus antecedentes distan mucho de credibilidad, y quien intenta cambiar la versión, en una entrevista a un ex mandatario que es asesor en la política de México, dijo lo siguiente, cuando se le cuestiono sobre la curricula profesional del mandatario…(PARA SER PRESIDENTE NO SE NECESITAN ESTUDIOS, SE NECESITA SERLO) por eso México esta en esta situación, todos hemos cooperado a perderlo, la sordidez, la mentira y el engaño esta en todos, fuimos manipulados a perder los valores y caímos en la trampa…

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