2018: largo viaje hacia el día

2018: largo viaje hacia el día

Alejandro Saldaña Rosas

Académico. Director de Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Xalapa.

Twitter: @alesal3 / Facebook: Alejandro Saldaña

 

 

2018: largo viaje hacia el día

 

El premio Nobel de literatura Eugene O’Neill, escribió a principios de los años cuarenta la que quizás sería su obra de teatro más reconocida: Largo Viaje Hacia la Noche. Se trata de un duro, feroz y doloroso ajuste de cuentas en una amorosa familia norteamericana. La implacable obra de O’Neill conduce al espectador desde la luminosa mañana y el desayuno en armonía, hacia las sombras de la noche con los demonios del pasado asaltando a la familia Tyrone. El amor y el odio trazados en el arco que va justamente, del día hacia la noche, de la luz a las tinieblas. Recordé la magnífica obra de O’Neill leyendo las noticias de los primeros días de este año.

            México: un largo viaje hacia la noche, una ruta de sangre, despojo, corrupción y miedo que en los primeros días del año parece adentrarse aún más en el camino de la muerte. Mal inicio en este complicadísimo 2018. Si las cabañuelas fuesen ciertas, el viaje de México en este año será hacia un túnel más largo y más oscuro, más triste y doloroso. Algunos de los ominosos signos son los siguientes:

            Por una parte, los porros del PRD de la ciudad de México actuando exactamente igual que los priistas de épocas que uno pensarían había sido superadas; es evidente que no y peor aún: los golpeadores de siempre ocupan cargos de elección popular a los que han arribado enarbolando pálidas consignas de lo que alguna vez fue la izquierda en México. No es la primera vez que los mítines convocados por Morena son reventados a golpes y sillazos, solo que en esta ocasión los porros del asambleísta Mauricio Toledo ocasionaron lesiones al periodista Ángel Bolaños, de La Jornada, y la muerte de la señora Martha Patricia Reyes. Para colmo, el velo de impunidad tejido en las oficinas de Miguel Ángel Mancera ha comenzado a caer para proteger a los asesinos. Y quizás lo más funesto es que la matriz de la que nace la violencia política está intacta, por lo que cabe conjeturar que habrán más golpes, más heridos, más muertos y más impunidad.

            Por otra parte, los primeros días de 2018 siguen la misma tesitura que los últimos días del año pasado: muertos por doquier. Tan solo el día 5 de enero en diferentes estados se registraron 84 homicidios. En Tlacotalpan, Veracruz, el horror llegó desde los primeros días del año: cinco decapitados. En Zayula de Alemán (sur de Veracruz) el 18 de diciembre del año pasado desapareció Aline Zepeda Osorio, su madre inició la búsqueda de la joven y el pasado 3 de enero fue asesinada. Hasta el momento no hay nadie detenido ni la menor de edad ha sido localizada. La estela de sangre y dolor del año más violento en la historia reciente del país continúa en 2018 y de no cambiar la estrategia en materia de seguridad, es dable suponer que la tendencia se mantendrá e incluso podrá acentuarse, habida cuenta el proceso electoral en puerta.

            En otro sentido, los símbolos de la violencia estructural, la corrupción y el cinismo se presentan, agresivos e insultantes, ante una sociedad que no termina de salir del pasmo. Son símbolos de la decadencia de un partido-sistema que en sus estertores desbarranca hacia el ridículo: i) un muchacho es detenido por policías de la CDMX por colocar carteles para dar clases de música; ii) Roberto Borge, exgobernador de Quintana Roo ingresa al penal con unos zapatos de más de 11 mil pesos; iii) el PRI hace esfuerzos por dotar de carisma a su candidato, José Antonio Meade, y un día lo hace viajar en autobús (¡oh proeza!), otro lo viste de chamula (¡vaya humildad!) y hasta lo mandan en avión comercial (¡qué intrépido!).

            El asesinato del editor de El Universal, José Gerardo Martínez, es altamente simbólico: ocurrió la noche del 5 de enero, noche de Reyes, cuando José Gerardo fue asaltado y asesinado en la misma delegación en que ocurrió el ataque de los porros perredistas, Coyoacán. Asesinato en noche de Reyes de un periodista que compraba regalos para su familia: el dramaturgo más avieso no podría imaginar una historia más triste.

            Otro signo: si lo simbólico insulta, lo real aniquila. Las llamadas reformas estructurales han sido altamente exitosas en su objetivo de empobrecer a la población, por una parte, al tiempo de enriquecer aún más a empresarios arribistas, funcionarios de oportunidad, líderes corruptos y a delincuentes de cuello blanco, azul, amarillo y tricolor. Este inicio de año nos ha traído la realidad aniquilante de las reformas: incrementos en los precios de la gasolina, el gas y los productos de la canasta básica, salarios estancados, trabajo precario, sistemas de salud colapsados, educación deficiente en prácticamente todos sus niveles, en pocas palabras, deterioro generalizado de la calidad de vida en el país.

            El fracaso de los tecnócratas está a la vista. Sus drásticas medidas para según mantener la estabilidad de la economía han demostrado su ineficacia: el dólar toca la puerta de los veinte pesos, la inflación cerró el año arriba del 6.5%, la tasa de interés de referencia del Banxico subió a 7.25% y en general el comportamiento de la economía muestra lastimeros números. Con un enorme potencial productivo, la economía del país sigue lastrada por los concursos amañados, las licitaciones a modo, el pago de “derecho de piso”, la competencia con dados cargados, entre otras atrofias de (des)orden institucional. La creación y distribución de la riqueza del país está mermada por la brutal corrupción imperante en las instituciones. El PRI es una máquina que impide la competitividad, genera pobreza, produce distrofias y cuando aminora su procaz rendimiento, echa mano del PAN, el Verde, el PANAL, el PRD o el oportunista siguiente en la fila, para continuar produciendo pingües beneficios en las urnas, derivados de la miseria, la ignorancia y la desesperanza.

            Pero más allá de las cifras y los “difíciles escenarios internacionales”, la realidad de la calle es que la clase media no ha podido frenar su vertiginosa caída, el empleo es escaso y mal pagado, los estímulos fiscales han sido insuficientes para los pequeños y medianos empresarios (no así para los grandes capitales), la pobreza crece, las enfermedades curables tienen visos de epidemia, el hambre mata y si no es el hambre, es el narco, etc. México sigue adentrándose en la penumbra, de la que el retorno es cada día, y cada noche, más difícil.

            Por si el panorama no fuera suficientemente desastroso, (incluidos terremotos que se repiten con precisión apocalíptica), un golpe de estado está en marcha. Porque no puede calificarse de otra forma el grotesco espectáculo que a ojos del mundo están dando las instituciones mexicanas: el INE dice que es legal la compra del voto a través de tarjetas, las encuestadoras cucharean resultados al mejor postor, los medios cacarean las consignas disfrazadas de entrevistas y hasta de investigaciones, la Cámara de Diputados dice que la Ley de Seguridad Interior es imprescindible y el Senado da su venia, la Presidencia sigue dando golpes de ciego en materia de seguridad pero bien que carga al erario la compra de misiles a los EU (con tanta falta que nos hacen en Chiapas, Guerreo o Oaxaca)….. ¿Es tanto el miedo que pretenden acallar la rebeldía a fuerza de misiles?

            En la oscura cueva en que yace lo que del país persiste, aún hay atisbos de esperanza, rasgos de posibilidad, jirones de un tiempo fértil. El viaje de México hacia la noche está a punto de tocar fondo. No hay opción: 2018 marca el inicio del camino hacia el país que acunamos en la imaginación. Es el inicio del largo viaje hacia el día.

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2 Comments

  1. Benito Aramburu

    Es en verdad apocalíptico lo que estamos viviendo LOS MEXICANOS….!!
    Ojalá que en estas próximas elecciones algo pueda cambiar…??
    Para DON ALEJANDRO mi respeto y admiración que formidable y exquisita manera de escribir….!!

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  2. Natasha Perry

    Excelente artículo, como siempre. Ojalá pronto podamos ver la luz matinal, pues la oscuridad se ha prolongado una eternidad.

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