Punta del iceberg en el Rusiagate

Punta del iceberg en el Rusiagate

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

 

Punta  del  iceberg en el Rusiagate

 

Washington – Entre la revelación de los encausamientos judiciales contra tres ex funcionarios de la campaña de Donald Trump, uno en especial; el de George Papadopoulus, sacudió tanto los cimientos de la Casa Blanca que el propio presidente intento minimizar la evidencia de la punta del iceberg de ilegalidades.

Papadopoulus se declaró culpable del delito de mentir a los agentes federales durante el interrogatorio al que fue sometido por la fiscalía especial e independiente del Departamento de Justicia que encabeza el ex director del FBI, Robert Mueller.

El expediente judicial de Papadopoulus exhibe como a este durante la campaña presidencial de 2016, se le acercó un profesor para presuntamente ofrecerle información “sucia” en manos de agentes rusos que perjudicaría a Hillary Clinton, la candidata del partido demócrata y beneficiarían a Trump, el aspirante republicano.

No sabe qué ocurrió con esa información negativa de Clinton. La realidad es que Papadopoulus fue arrestado en julio de este año y el pasado 5 de octubre se declaró culpable y llegó a un acuerdo con Mueller, bajo el cual el incriminado recibirá una sentencia menos severa que la que merece el día que se le enjuicie.

Al ex director de la campaña presidencial de Trump, Paul Manafort y a su subordinado, Rick Gates, Mueller en otro encausamiento los acusa de 12 de delitos federales; conspiración contra Estados Unidos y lavado de dinero; entre otros.

Los cargos federales a Manafort y Gates fue noticia por tratarse de los ex asesores de campaña más allegado a Trump, y aunque el asunto forma parte de la investigación del Rusiagate, en el papel no tiene ninguna relación con la investigación que determinará si la plataforma proselitista del ahora presidente se coludió con los rusos para manipular los comicios presidenciales de 2016.

La situación de Papadopoulus puede ser la hebra para desenredar una madeja de corrupción electoral, tal es así, que la Casa Blanca y Trump en coro, intentaron minimizar el papel del incriminado asegurando que era un “voluntario de bajo nivel”.

Si es un voluntario de bajo nivel, qué necesidad de Trump y de la Casa Blanca de desdeñar y desacreditar a Papadopoulus.

La crisis política de Trump por el asunto Rusiagate, con el expediente Papadopoulus expone una situación ineludible; referida a que el gobierno de Vladimir Putin, sí buscó injerencia en los comicios de noviembre de 2018 por medio de la campaña del ahora presidente de los Estados Unidos.

Nadie sabe qué información le está dando Papadopoulus a Mueller por medio del acuerdo al que llegaron.

La tormenta se ve venir y varios funcionarios de la Casa Blanca ya buscan asesoría legal para el caso de que también sean encausados.

La nube de dudas que acompaña a la presidencia de Trump por el Rusiagate es un proceso judicial que va para largo, meses de procedimientos legales y de audiencias y juicio a los incriminados.

Si Muller llega a demostrar que sí hubo colusión, le tocaría al Capitolio determinar si existen las bases legales suficientes para enjuiciar a Trump.

El actual presidente es tan impredecible que sería capaz de aguantar un juicio y enfrentar las acusaciones o de optar por la fórmula Richard Nixon y renunciar al puesto. Es un volado.

De que hubo contacto entre los rusos y la campaña de Trump, la hubo. Papadopoulus lo expone al aceptar su responsabilidad en un proceso judicial federal. Si Papadopoulus era un simple voluntario en la campaña de Trump encargado de que repartir el café y fue buscado por el gobierno de Putin, se especula en Washington que tendría que haber otros funcionarios de más alto nivel que tuvieron que ser cooptados por la mano rusa. Si no hubo colusión, a qué se debe tanto nerviosismo del presidente de los Estados Unidos.

Related posts

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *