Tres años de una mentira histórica

Tres años de una mentira histórica

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

 

 

 

 

 

Tres años de una mentira histórica

 

 

 

Washington – Han transcurrido 36 meses desde que se cometió uno de los peores crímenes de derechos humanos en la historia de México, la desaparición de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa, y el gobierno de Enrique Peña Nieto; firme con su versión de la Verdad Histórica que ha sido desmentida. 

Los familiares de las víctimas desaparecidas por las fuerzas del Estado en Iguala, Guerrero, no tienen respuesta a su demanda de justicia y el gobierno federal se enreda en la total impunidad. 

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), dejó sin argumentos al gobierno de Peña Nieto para defender su mentira. Los 43 estudiantes de Ayotzinapa no fueron incinerados en el basurero de Cocula, punto. La conclusión del GIEI sustentada en sólidas investigaciones forenses estableció como imposible, científicamente hablando, que los normalistas hayan sido consumidos por el fuego en el basurero. 

Jesús Murillo Karam, el ex procurador general de la republica que se cansó de mentirle a todo México y a los deudos de los normalistas con su verdad histórica, increíblemente se sostiene como el estandarte de Peña Nieto para ocultar lo ocurrido aquella trágica noche del 26 de septiembre de 2016, para no impugnar judicialmente a los funcionarios irresponsables y para menospreciar y hasta desprestigiar a organismos internacionales como la CIDH bajo la cual se creo y se conformó al GIEI. 

Por el crimen de Ayotzinapa, Peña Nieto perdió la poca credibilidad que tenía su gobierno en materia de defensa de los derechos humanos a nivel internacional.  

Organizaciones defensoras de las garantías individuales de muchas naciones, exigen al gobierno de México que siga investigando, que cumpla con la ley, que castigue a los responsables y que no abandone en la impotencia y el dolor a los padres y familiares de los 43 normalistas. 

El montaje de evidencias por parte de Tomás Zerón de Lucio, en el río San Juan, será por siempre el símbolo de injusticia y de la mentira que el cansado Murillo Karam intentó imponer a la nación. 

El desdén del gobierno de Peña Nieto por el informe y recomendaciones del GIEI, expuso su insensibilidad por los familiares de las víctimas de Ayotzinapa y en general por la crisis de derechos humanos que nos aqueja. 

Se cuentan por decenas de miles a los desaparecidos en México y de los cuales el gobierno no quiere, o no puede informar porque llanamente no investiga y menos aplica la ley. 

México no va a olvidar a los 43 jóvenes de Ayotzinapa pese a los esfuerzos del peñismo porque sea así, y al de algunos personeros de Los Pinos en los medios de comunicación que dan por bueno al montaje de mentiras y evidencias de Murillo Karam y Zerón. 

Es una urgente necesidad el dejar de ser el país donde no pasa nada porque la corrupción y la impunidad gubernamental lo impide. 

Si a un gobierno indolente como es el de Peña Nieto no le importan las decenas de miles de desaparecidos ni el caso de Ayotzinapa, es necesario hacerle notar que a la sociedad mexicana sí, y mucho; por ello y solo por ello no deben detenerse las demandas de justicia.   

Ayotzinapa es una herida abierta que ya marcó por siempre al que es posiblemente uno de los sexenios más corruptos en la historia política mexicana; el de Peña Nieto. 

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2 Comments

  1. Isabe Alonso

    Buenas noches, nada mas una rectificación en la fecha 26 de Septiembre 2014.
    Por lo demás excelente análisis de la desaparición forzada de los 43 estudiantes.

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  2. Isabe Alonso

    Buenas noches, nada mas rectificación en la fecha 26 de Septiembre 2014,por lo demás excelente análisis de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

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