Disfruta la vida

Disfruta la vida

Claudia Soriano Segoviano. Psicoterapeuta Gestalt y Psicocorporal

Facebook: Psicoterapeuta Claudia Soriano Segoviano

Email: [email protected]il.com

 

 

 

 

 

 

 

Disfruta la vida

                                                               “A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante” 

                                                                                                                                                                                                           Oscar Wilde 

 

 

La vida, esa, la de todos los días, la que nos envuelve en su misterio de manera suave, casi imperceptible. Ésa que a veces puede resultarnos tan monótona, tan aburrida… a veces tan sinsentido. 

La vida a veces nos atraviesa como una lanza, dolorosamente, de un solo golpe. A veces nos sacude para que reaccionemos, para que recordemos y sintamos que estamos vivos. La vida nos duele tantas veces. 

No es necesario esperar el doloroso impacto de algo para vivir. Vida es también lo cotidiano, lo simple, el despertar, las comidas, platicar, leer, estudiar. Cuando conocemos a alguien a quien terminamos amando, cuando hacemos lo justo, cuando somos auténticos, cuando perdonamos o somos perdonados. Cuando alguien nace, o alguien se cura, cuando descubrimos nuestra vocación. 

No hay que esperar a que la vida nos ponga ultimátums, para realmente vivirla. No haber agradecido lo suficiente a la vida cuando la hemos tenido es una de las cosas que más pesan. Yo de verdad agradezco tanto el privilegio de ser testigo de las transformaciones de la gente que asiste a mi consulta. Cuando miro sus expresiones de ¡claro!, cuando me conmuevo ante un llanto guardado por tantos años, cuando veo esa sonrisa de esperanza, de ilusión. Cuando el alma habla a través del cuerpo, de la mirada, de la voz, me resulta algo profundamente conmovedor.  

Es la vida la que está tan presente siempre entre quien habla y quien escucha, entre quien perdona y quien es perdonado, entre quien ama y quien es amado, entre quien sufre y quien consuela, entre quien necesita y quien da. 

Cuando alguien muy enfermo o de edad muy avanzada me platica de los sueños que no persiguió por anteponer otras cosas, que dejó ir al amor por soberbia, que no se compartió con los demás lo suficiente, que no perdonó a alguien que ya murió, ni tuvo la humildad de dar las gracias a tiempo, y miro la tristeza y el vacío en su mirada por todo lo que dejó ir sin saber que no tendría ya más oportunidades, me recuerda que yo también lo hago, que yo también creo que tengo todo el tiempo del mundo, que confío en que las oportunidades seguirán presentándose una y otra vez, y es entonces que me presto atención y hago lo que necesito hacer. 

Tener el valor y el coraje de hacer lo que queremos, de ir por lo que queremos, de ser lo que queremos, de arriesgar lo que tenemos, de salir de esa falsa idea de certidumbre y aparente control que creemos tener sobre la vida y recordarnos que al minuto siguiente puede ser que ya no haya más vida y tiempo. Es algo que tal vez sería bueno escribir y tener en algún lugar que veamos y podamos recordar constantemente. 

Ser humildes, compasivos, rescatar y conservar nuestra capacidad de asombro. Respetar los misterios de la vida y adentrarnos en ellos con ternura y delicadeza cuando nos los ponen enfrente y sonreír y agradecer que algo así tan grande y hermoso nos sea regalado. 

Vivir mientras estamos vivos, sentir el viento en la cara, sonreír a la gente con la que nos cruzamos, hacer contacto visual, ver en qué podemos ser útiles. Dejar de permanecer al margen de la vida creyendo que así la controlamos. 

Arriesgar, experimentar, jugar, amar y dejarnos amar, permitirnos la ternura, la suavidad, la delicadeza, y también claro enfrentar, confrontar, exigir, poner los límites que tengamos que poner, ser valientes, ser humildes, ser todo lo que sabemos que podemos ser, explorar todas nuestras facetas. 

No nos abandonemos, no dejemos que la vida pase sin que nos deje huella y sin dejarla nosotros.  

Y sobre todo, sintamos gratitud, incluso por las cosas más pequeñas, gratitud incluso de lo doloroso, de lo indeseable pues todo nos deja aprendizajes, que es a los que yo creo que hemos venido. 

Puedes comenzar hoy. Detente y tócate, estás viva, estás vivo y lo que hagas con ello es una cuestión de elección. 

¿Te está costando trabajo disfrutar de tu vida y vivirla con mayor plenitud? ¿Quieres vivir un proceso terapéutico?, si es así mándame un whatsapp al 5522558651 me encantará poder acompañarte. 

 

 

Related posts

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *