La Universidad Veracruzana en el año 2029 (Margensur)

La Universidad Veracruzana en el año 2029 (Margensur)

Alejandro Saldaña Rosas

Sociólogo. Profesor Investigador de la Universidad Veracruzana

Twitter: @alesal3 / Facebook: Alejandro Saldaña

 

 

 

 

 

 

La Universidad Veracruzana en el año 2029

 

 

La comunidad académica mundial tiene puesta la atención en nuestra institución. La Universidad Veracruzana se ha ganado un prestigio internacional por su innovador modelo centrado en la estrecha articulación de las funciones de docencia, investigación y vinculación (modelo DIV) que le ha permitido constituirse en un pilar fundamental de la transformación social, económica y tecnológica de Veracruz y de México. El modelo DIV-UV está siendo replicado exitosamente en diferentes contextos porque además de la pertinencia en la generación, distribución y aplicación de conocimientos y saberes ha demostrado su eficacia para atraer recursos financieros frescos, incrementar y diversificar sosteniblemente la matrícula, generar óptimas condiciones laborales para los académicos y el personal administrativo, expandir su creatividad en las artes (una de sus mayores fortalezas) y las ciencias, destacar en competiciones deportivas en todos niveles (desde básicos hasta alto rendimiento) y particularmente por aportar respuestas a agudos problemas sociales, científicos, filosóficos y tecnológicos a través de los NODOS DIV (docencia, investigación y vinculación).

          También nuestra UV está en el ojo de la comunidad científica internacional porque una de nuestras académicas más connotadas –la Dra. Herrera Lapuente- es candidata al Premio Nobel de Medicina por sus trabajos de investigación sobre cultivo de órganos, específicamente de cultivo de tejido hepático; su trabajo ha sido posible gracias a que la UV cuenta con cuatro laboratorios nacionales que han atraído a un centenar de científicos provenientes de China, los Estados Unidos, Brasil y la India, fundamentalmente. Los laboratorios nacionales se nutren de jóvenes investigadores (estudiantes de licenciatura y posgrado) que han hecho estancias en las mejores universidades del mundo; asimismo y en correspondencia, la UV recibe estudiantes provenientes de instituciones de Europa, Asia, Norte América, Sudamérica.

          La internacionalización de nuestra universidad es evidente: investigadores y creadores de todas latitudes acuden a nuestros laboratorios, a nuestros talleres, a nuestras “aulas” abiertas, a nuestros espacios físicos y virtuales de coworking. Las “aulas” de la UV son una metáfora (que recuerda los viejos tiempos) de los procesos de creación, circulación y aplicación de conocimientos y saberes que en el modelo actual están doblemente situados: en contexto social y en contexto de vanguardia del pensamiento. Los NODOS DIV se construyen en la bifurcación que integra a la vanguardia del pensamiento científico, filosófico y artístico con la demanda social de conocimientos. De esta forma, el modelo UV basado en los NODOS DIV articula la demanda social de conocimientos con la creación científica, filosófica y artística generada en la UV.

          La UV llama poderosamente la atención por el notable incremento en sus patentes, modelos industriales, marcas registradas y artículos publicados en revistas indexadas. La producción intelectual de nuestra universidad ha tenido incrementos sostenidos desde 2017, año en que inició la modernización y transformación institucional. Lo más relevante de nuestra producción intelectual es su pertinencia en términos científicos, su originalidad artística y su capacidad para la resolución de problemas tecnológicos, sociales y ambientales.

          La UV siempre ha gozado del cariño de las y los veracruzanos, pero durante muchos años estuvimos en deuda con la sociedad a la que a fin de cuenta, nos debemos. La sociedad nos lo hizo ver y tuvimos la capacidad de reaccionar para dar un golpe de timón en la conducción de los destinos de nuestra universidad. Si ahora tenemos una proyección internacional es porque fuimos capaces de reinsertar a la UV no sólo en el cariño y la estima de las y los veracruzanos (que nunca se ha perdido), sino también en sus demandas más sentidas, en sus procesos productivos, en la defensa de sus ríos, sus bosques, sus playas; la UV fue y sigue siendo la principal institución promotora de la cultura de paz en la entidad. Logramos hacer de la UV una palanca para la innovación y el desarrollo en Veracruz.  Afirmamos con orgullo que hemos sido capaces de re-construir Veracruz, luego de décadas de devastación. Sin la UV, este Veracruz productivo, equitativo, sustentable, creativo e indeclinablemente alegre, sería impensable.

          La gran transformación institucional iniciada en 2017 se construyó sobre tres ejes rectores: a) la redefinición de las actividades sustantivas de la institución para colocar a la vinculación en el centro de la vida académica ; b) la confianza como criterio nodal para la simplificación administrativa; c) la reestructuración del gobierno universitario para dar mayor fuerza a los órganos colegiados sobre los unipersonales.

          En el primer eje, la redefinición de nuestras actividades sustantivas, la transformación del modelo curricular estuvo centrada en los “Nodos de Docencia-Investigación-Vinculación”. Los Nodos DIV, como comúnmente se les denomina, son estructuras reticulares flexibles, inter y transdisciplinarias que articulan las actividades de investigación y docencia (licenciatura y posgrado) en función de la vinculación esencialmente bifurcada en dos direcciones: i) con problemas sociales, económicos, tecnológicos y/o ambientales concretos y; ii) con la vanguardia del pensamiento científico, filosófico, artístico a nivel mundial. De esta forma los Nodos DIV dan respuesta a demandas específicas de conocimiento (ciencia, arte y pensamiento aplicados) al mismo tiempo que nos colocan en los debates mundiales más importantes en ciencia, filosofía y arte. De ahí que el modelo UV es económicamente viable tanto por la autonomía financiera del 4% del presupuesto de egresos del gobierno de estado, como por la amplia capacidad de generar recursos propios. “Ciencia por encargo” critican los detractores, “conocimientos socialmente pertinentes” refutan quienes impulsamos y apoyamos el modelo.

          En el segundo eje decidimos optar por construir relaciones basadas en la confianza -y en la aplicación estricta de los reglamentos- para transformar la estructura administrativa de la UV. A la par, modernizamos nuestros sistemas informáticos en función de un modelo integral de creación, difusión, apropiación y aplicación del conocimiento que permitió incorporar en una sola plataforma la información requerida para acreditar programas (CIEES, PNPC, etc.), concursar por financiamientos, incrementar exponencialmente el número de académicos incorporados al SNI y al SNCA, entre otras ventajas. La reingeniería administrativa condujo a una simplificación de la gestión de todos los procesos en la institución y reveló que la confianza que existe en la comunidad universitaria es uno de nuestros pilares más importantes.

          El tercer eje de la modernización fue a nivel del gobierno de la universidad. Introdujimos algunos ajustes al organigrama, modificamos los protocolos para la designación del Rector y revitalizamos los órganos colegiados: juntas académicas, consejos técnicos y especialmente el Consejo General Universitario, nuestra máxima autoridad. Ampliar los márgenes de participación en la toma de decisiones fue una de las medidas más eficaces para terminar con las zonas de simulación que había en la UV. En pocas palabras: ante el déficit democrático tomamos medidas radicales para facilitar y promover la participación de la comunidad universitaria en la conducción de la institución; el costo político en el corto plazo fue alto, pero a la larga es evidente que apostar por el riesgo fue la mejor decisión que asumimos. No optamos por cambios gatopardistas, apostamos por transformaciones sustanciales de largo aliento.

          Los primeros cuatro años (2017-2021) fueron los más complicados puesto que tuvimos que dar la vuelta a la inercia que lastraba la expansión de nuestras capacidades creativas, asociativas, intelectuales. Como lo decíamos en aquellos años: “tenemos que transformar esta ineficiente universidad ochentera, en una vigorosa y creativa institución acorde –e incluso adelantada- al siglo XXI”. Lo logramos, sin duda alguna, lo logramos.

           El primer paso del gran cambio iniciado en 2017 fue convocar a un Acuerdo para la Transformación Democrática de la UV. Este acuerdo fue concebido como un ejercicio de la autonomía universitaria que permitió a la amplia comunidad UV expresar y canalizar sus problemas, expectativas y compromisos. La participación de las organizaciones gremiales fue decisiva para alcanzar acuerdos en beneficio de los trabajadores académicos, administrativos, técnicos, manuales y de confianza, sin cuyo concurso la modernización de la UV hubiera sido imposible. El acuerdo permitió que en tan solo cuatro años, la UV pasara de ser una universidad ochentera a una institución de vanguardia con calidad y reconocimiento internacional.

          La modernización de la UV inició en el año 2017, cuando la Junta de Gobierno de la UV tomó una valiente decisión: designó a la Doctora Rosío Córdova Plaza Rectora de la Universidad Veracruzana.

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