Acto de fe y Trump

 

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

 

 

 

Acto de fe y Trump

 

Washington – La insensibilidad del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, al pedir que tengamos fe en la PGR para castigar como se debe a Javier Duarte de Ochoa, es como pedir al cielo que Donald Trump renuncie a la presidencia.

¿Qué mexicano en su sano juicio tiene fe en la PGR?

Posiblemente ni el mismo procurador Raúl Cervantes Aguirre, ni usted que está consciente de lo parcial y discriminatoria que es la aplicación de la justicia.

Con los antecedentes de impunidad que arrastra la presidencia de Enrique Peña Nieto, sólo a un inconsciente se le hubiese ocurrido exhortar a la fe de los mexicanos para conformarlos con los castigos que aplicarán a un delincuente tan sonriente como el exgobernador de Veracruz.

Fe tiene Duarte de Ochoa, pero no en la virgen de Guadalupe, sino en su amigo Peña Nieto de que no será castigado como merece.

Fe tiene Osorio Chong en ser el ungido de Los Pinos y que las fechorías de su amigo, el descarado bandido de cuello blanco jarocho, no se conviertan en un socavón para sus aspiraciones a la grande o las del PRI en el 2018.

Los mexicanos no nos alimentamos de fe. El dinero que se robó Duarte de Ochoa, su esposa Karime Macías, sus familiares, amigos, socios, abogados y demás secuaces, es lo que necesitamos para comprar alimentos, proveer medicinas y educación a la población más necesitada.

Si a un adolescente que –por necesidad y hambre- roba del supermercado una bolsa con frijoles lo encarcelan hasta por 10 años, ¿por qué no refundir por lo menos 50 a Duarte de Ochoa que  timó cientos de millones de pesos a los veracruzanos?

La aplicación de la justicia en México es injusta y parcial, los jodidos y los pobres siempre pagamos el plato que rompen otros.

Un Secretario de Gobernación tan apocado y desprestigiado como Osorio Chong no debería andar dando lecciones teológicas.

De curas, políticos corruptos, narcos y merolicos está lleno el país. Carecemos de gobernantes honestos, de eso sí pedimos limosna.

Suena ofensivo y se toma como agresión lo que pide Osorio Chong. Nadie tiene fe en el gobierno y la justicia. La miopía del exgobernador de Hidalgo le impide palpar el sentir nacional de rechazo y fastidio hacia el gobierno de Peña Nieto.

Si a Duarte de Ochoa, que lo tuvieron en las manos lo dejaron escapar, y que para poder extraditarlo de Guatemala le condonaron varios cargos de los muchos y más graves delitos que cometió, ¿cómo se atreve Osorio Chong a pedirnos que tengamos fe?

La fe en Peña Nieto la perdimos desde hace rato, señor Osorio Chong; con la impunidad sobre la Casa Blanca de Las Lomas de la Gaviota, con los 43 jóvenes desaparecidos de la normal de Ayotzinapa, con la masacre de Tlatlaya, la de Tanhuato y la de Nochixtlán, con la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán por un túnel de la prisión de Alta Seguridad del Altiplano, con el saqueo del país de tantos y tantos gobernadores priistas y uno que otro panista.

Encomiarnos a tener fe, señor Secretario de Gobernación, es como pedirle a Trump que decrete una política de fronteras abiertas con México, y eso, más que nadie usted sabe que es un sueño jarocho.

 

 

Related posts

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *