Hay de presidentes a presidentes

Hay de presidentes a presidentes

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

 

 

 

Hay de presidentes a presidentes

 

Washington – El respeto a la institución presidencial en Estados Unidos es casi sagrado. La historia de ese país y en ese sentido, destaca a figuras e íconos como George Washington, Abraham Lincoln y John F. Kennedy, por mencionar a los más venerados.

Con la renuncia en 1974 de Richard Nixon, a consecuencia del escándalo e investigación del famoso caso de corrupción conocido como “Watergate”, la institución presidencial tocó fondo.

Los historiadores nunca imaginaron que la degradación y desprestigio del poder ejecutivo fuera a estar en una crisis tan grave como en la que la ha sumido Donald Trump.

El actual presidente de los Estados Unidos esta catalogado como el más ignorante, políticamente hablando, y el menos indicado para dirigir la institución más poderosa de su país, y sin duda una de las más influyentes de todo el planeta.

Como empresario que es, Trump ejerce la presidencia con ínfulas de emperador; acostumbrado a que sus empleados cumplan al pie de la letra sus órdenes y caprichos.

Por increíble que parezca, Trump gobierna a través de las redes sociales. Su cuenta personal en la plataforma cibernética de Twitter, es su herramienta favorita para hacer política, atacar a sus adversarios, resaltar su racismo, narcisismo, y para exagerar a la máxima potencia sus supuestos logros y la misoginia que lo ha acompañado a lo largo de sus 71 años de edad.

Trump esta empecinado en destruir a los medios de comunicación que ponen en tela de juicio sus acciones y sus decisiones como presidente. Es casi cotidiano el afán de Trump en su cuenta de Twitter de enviar mensajes a sus 33.3 millones de seguidores para despotricar contra el cuarto poder.

La bajeza del presidente de Estados Unidos quedó perfectamente establecida el pasado 2 de julio. Ese día, Trump subió a su cuenta de Twitter la nueva versión de un video (editado) de hace muchos años, en el cual se ve al entonces empresario participar en un espectáculo de lucha libre golpeando a otra persona a quien tira al suelo al lado del ring, y la derrota.

En la nueva versión del video, a la persona que se prestó hace años para el espectáculo de las exageraciones de la lucha libre, se le colocó sobre el rostro al emblema de la cadena de televisión CNN. Esta cadena de noticias por cable a la que Trump llama ‘FakeNews’, distribuyó una noticia errónea sobre una supuesta colusión entre la campaña presidencial del mandatario con un banquero ruso. El error le costó el empleo a varios de los involucrados en la producción de la historia de CNN.

Claro que CNN se equivocó, lo aceptó y lo reconoció públicamente. Sin embargo, preocupa más lo que divulga Trump en su cuenta de Twitter para presumir que derrotó a una cadena de televisión que lo cuestiona. Algo así se podría esperar de Trump como empresario, pero no como presidente.

¡Qué nivel! No cabe duda que hay de presidentes a presidentes.

El emperador Trump no tiene llenadero, su vulgaridad es ilimitada.

Como misógino empedernido, Trump en sus mensajes de Twitter se lanzó contra Mika Brzezinsky, conductora de un programa de la cadena de televisión MSNBC a quien llamo ‘loca’.

Evitando hacer eco de las bajezas del actual presidente de Estados Unidos, no repetiré los otros insultos que lanzo contra Mika.

¿No sé qué sea más grave y peligroso, tener un presidente como Trump o uno de la calaña de Enrique Peña Nieto?

Hasta entre lo peor del club de gobernantes del planeta, por fortuna, todavía hay clases sociales.

 

 

 

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