La importancia del silencio

La importancia del silencio

Claudia Soriano Segoviano. Psicoterapeuta Gestalt y Psicocorporal

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La importancia del silencio

 

“El camino a todas las cosas grandes pasa por el silencio”.

Friedrich Nietzsche

 

La vida actual, tan llena de distractores de todo tipo, nos impide darnos cuenta de lo importante que es el silencio exterior e interior para reconectar con nosotros. Es como si el silencio fuera algo angustiante, que nos hace querer huir lejos de él, viendo siempre hacia afuera, distrayéndonos con lo que sea.

La vida es un constante movimiento, y todo movimiento termina en algún momento. Son ciclos, y todo ciclo se cierra para dar paso a uno nuevo. Y es importante saber que en este intervalo entre un ciclo y otro, detenernos, hacer una pausa y quedarnos en silencio, nos brinda la posibilidad de ver y sentir dónde estamos y hacia dónde queremos ir. No movernos por inercia, con el deseo desesperado de querer rápido otra cosa, lo que sea. Hacer una pausa y estar en silencio, nos permite ver la perspectiva desde una mayor claridad y lucidez.

Es muy probable que en los primeros intentos de estar en silencio, sin hacer nada, sintamos una gran ansiedad y nuestra cabeza se inunde de pensamientos (ruido interno), que empiezan a moverse de manera incontrolable. Podemos sentir miedo, angustia, ansiedad, y salir corriendo de ese lugar. Esto es absolutamente comprensible y natural.

Recuerdo hace muchos años una experiencia que viví mientras cursaba el primer SAT (un programa fundado y desarrollado por el Dr. Claudio Naranjo, constituido como un trabajo avanzado de autoconocimiento, encaminado a la trascendencia de la personalidad, el desarrollo del amor y la afectividad, la mejora de la calidad de vida y al desarrollo de la capacidad de ayuda psicoespiritual). Éramos más de 80 personas que durante un encierro de 9 días íbamos a vivir una serie de experiencias encaminadas a contactar con nosotros mismos, a conocernos más profundamente… una experiencia muy fuerte definitivamente. Pues durante los dos primeros días, eso era una locura, y el coordinador del SAT nos hizo hacer un ejercicio, le llamó el STOP, y consistía en que durante los días subsecuentes, en cualquier momento del día, él diría esa palabra y todas y todos estuviéramos en lo que estuviéramos debíamos parar por completo, quedarnos inmóviles y en silencio, y revisar qué sensación teníamos, qué pensamientos, cómo estaba nuestro cuerpo y qué percibíamos. Bueno, fue algo casi mágico el efecto que ese ejercicio iba teniendo sobre nosotros, nos fuimos tranquilizando y nos abrimos a vivir la experiencia con mayor confianza.

Ejercitar y cultivar el arte de no hacer nada en silencio, puede realmente cambiarnos la vida, porque significa que estamos abiertos a lo nuevo, y podemos ver lo que antes no veíamos, darnos cuenta de capacidades hasta ahora desconocidas, de nuevos afectos, y de puntos de vista que nos revelan diferentes aspectos de todo aquello que creíamos conocer, de todo aquello que nos parecía imposible.

El silencio interior es un paréntesis productivo, saludable, nos relaja, nos equilibra y nos permite descubrir una manera de estar en el mundo sin hacer absolutamente nada, en paz con nosotros mismos.

Nos brinda la oportunidad de recobrar la espontaneidad que hemos perdido por estar haciendo algo todo el tiempo sin permitirnos SER, así, sin más. Es un estado que abre nuestra percepción, en el que descubrimos que las cosas más simples nos pueden llenar de serenidad en medio de lo que sea que estemos viviendo.

Haciendo del silencio una manera de vivir a nuestro ritmo, podremos estar sin ruidos molestos, sin la imperiosa necesidad de engancharnos a intereses efímeros para sentir que estamos vivos, sin ponernos los auriculares para escuchar cualquier cosa, menos a nosotros mismos.

El que no encuentra nada dentro de sí mismo busca afuera desesperadamente obligaciones y distractores para estar ocupado, para esclavizarse a planes, citas, compromisos y un sinfín de actividades, impidiéndose de esa manera descubrir el maravilloso silencio interior.

Así que te propongo que empieces a abrir en tu vida, en tu interior, esos momentos de desconectarte del mundo para conectarte contigo, poco a poco, sin imponértelo como una cosa más que hacer, si no como un regalo que te das para parar, respirar, sentirte y después seguir, mirando las cosas desde otra perspectiva y con una mejor sensación.

Si lo necesitas, puedo acompañarte en tu proceso de autoconocimiento. Sólo mándame un whatsapp al 5522558651 para platicar y hacer una cita.

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1 Comment

  1. Alicia Sosa

    Me gusta el texto, si experimento tiempos de silencio y es maravilloso cómo cambia la percepción de las cosas, situaciones, experiencias, emociones y sentimientos.
    Lo que se me dificulta todavía es aquietar la mente.

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