Xalapa: en el epicentro de lo posible (Margensur)

Xalapa: en el epicentro de lo posible (Margensur)

Alejandro Saldaña Rosas
Sociólogo. Profesor Investigador de la Universidad Veracruzana
Twitter: @alesal3 / Facebook: Compa Saldaña

 

 

 

Xalapa: en el epicentro de lo posible

 

 

No es lo que existe, sino lo que podría y debería existir, lo que necesita de nosotros

Corneluis Castoriadis

 

La capital del estado de Veracruz es el epicentro de lo posible: Xalapa enuncia lo que podría y debería existir. Representa una ventana para atisbar que el futuro está más cerca, acaso, que las pesadillas cotidianas del presente. Xalapa enuncia en su irrenunciable X el cruce de un tiempo que se viene a menos, derrotado y decididamente superable, y un tiempo que se atreve a asomar la cara para otear los escenarios que aún no existen, pero son posibles. Así, la X con la que se escribe Xalapa es una construcción imaginaria entre lo que fue y sigue siendo, y lo que aún no es, pero existe como posibilidad.

            Para que Xalapa sea la(s) posibilidad(es) que enuncia, aún debe vencer innumerables obstáculos, oposiciones decididas y enemigos muchos para hacer que lo posible se ponga en marcha. La elección del 4 de junio tiene profundas implicaciones políticas, sociales, electorales, económicas, simbólicas e imaginarias. A riesgo de exagerar y de ponderar en demasía, me atrevo a afirmar que tal vez el futuro inmediato de México se dirime, al menos en parte, en Xalapa.

            Sin desdeño de los cómputos electorales y sin obviar que los poderes fácticos se producen y operan a través de esos resultados, afirmo que hay resquicios, zonas de incertidumbre, donde lo posible acuna, germina, crece; en este sentido, Xalapa es campo fértil para que esa ciudad (y a través de ella, ese país) que muchos imaginamos se haga calle, parque, empleo, espacio cultural, solidaridad, alegría, seguridad, salud, bienestar y tantos más etcéteras. Una ciudad para vivir en paz, rodar en bicicleta, respirar aire limpio, trabajar y estudiar, enamorarse, comer saludablemente, hacer deporte, ciencia, arte y cultura: una ciudad para las personas, no para los coches. No exigimos nada más… pero nada menos.

            En esta magnífica y maltratada ciudad despachó el peor gobernante del México moderno: Javier Duarte de Ochoa, criminal hoy detenido en Guatemala. Desde aquí planeó la desviación de recursos, la represión a opositores, las desapariciones, los asesinatos de periodistas. Xalapa fue para el exgobernador y delincuente su coto de caza, su madriguera, la cuna de la devastación en Veracruz. Duarte y sus cómplices hicieron de las calles xalapeñas las vías de circulación de la impunidad y el cinismo: del Palacio de Gobierno a Casa Veracruz hay quizás un par de kilómetros, al Congreso tal vez sean tres, a la sede de la Fiscalía veracruzana no más de cinco, a una cuadra de la oficina del gobernador se encuentra el edificio que alberga a la represora Fuerza Civil. En un radio de acción muy breve operó la intelligenza de las fuerzas políticas y delincuenciales que masacraron a miles de familias en el estado. A pocas cuadras, a unos cuantos metros del Palacio de Gobierno, la periodista Regina Martínez fue asesinada. Su crimen sigue impune, como el de tantos otros periodistas asesinados en el duartismo.

            La Xalapa de Duarte es gobernada por su gris correligionario Américo Zúñiga, y antes lo fue por la alcaldesa (priísta también) Elizabeth Morales, famosa por corrupta, inepta e ignorante. Ella fue la que develó una placa en memoria de Luis Don Aldo Colosio, inolvidable anécdota de la torpe Elizabeth.

            Américo Zúñiga tampoco sale bien librado en su gestión. Heredero por estirpe y derecho propio del duartismo, el actual alcalde de Xalapa se ha dedicado a reproducir –con algunos matices- las pautas de gobierno del más rancio priismo: corrupción, ineficiencia, cooptación, violencia, simulación. Zúñiga es otro ladrillo más en el muro de la desigualdad y la exclusión que su partido (y sus advocaciones en azul y amarillo) ha construido desde hace setenta años, cuando menos; la Xalapa que dejará Américo es la segunda ciudad con mayor desigualdad social del país: ese es el balance final de su administración.

            Como cualquier otra ciudad, Xalapa es lo que fue y lo que enuncia como posibilidad. De allí que la elección del día 4 de junio sea de especial relevancia, tanto por los votos depositados para cada candidato como, sobre todo, por las expectativas confiadas en ellos. El cálculo final no debe hacerse con miras en los porcentajes, las tendencias y las prerrogativas perdidas o ganadas, sino en los anhelos apostados en cada papeleta. Y por supuesto en los no votos, que son los de quienes se abstienen o anulan por convicción, ignorancia o desconfianza –con toda razón- del sistema electoral. Cada voto depositado, y cada voto no depositado, debe dar lugar a una lectura que vaya mucho más allá de los cargos y las prerrogativas obtenidas por cada partido o candidato.

            Un dato, crucial a mi juicio: en Xalapa se respeta con bastante rigurosidad el paso de vehículos 1×1 en los cruceros. Este evidente gesto de educación vial y de cordialidad ciudadana tiene enormes implicaciones para la ciudad. Para decirlo rápidamente: significa que antes que yo, está el otro, por eso cedo el paso. Quien logre convertir esta expresión de solidaridad cotidiana en acciones de gobierno, logrará transformar esta complicada y maravillosa ciudad.

            En este escenario es pertinente valorar a las y los diferentes (y no tanto) candidatos a la alcaldía xalapeña en función de lo posible: la ciudad que enuncian.

            Alejandro Montano es el candidato del PRI y su partido mascota, el Verde. El que fuera Secretario de Seguridad con Miguel Alemán (“experto” en seguridad a quien le acaban de robar una camioneta) debe remar contra su pésima trayectoria, con el fardo que representa Javier Duarte y sus compinches y con la desbandada en su partido. Claro, al no haber huesos ni trácalas para repartir, los priistas se guarnecen en la cornisa más amplia y buscan cobijo en otras agrupaciones. Además, Montano (como los demás candidatos) está en la obligación de explicar el origen de sus bienes y su patrimonio, sus padrinos políticos, sus compromisos con los gremios menos acreditados afiliados a su partido y sus lazos con personajes de nada dudosa procedencia. Parece increíble que el PRI se haya decantado por un candidato de pésima reputación, pero se entiende porque para donde voltearan el panorama era el mismo: gánsteres con énfasis diferenciados. El mejor candidato que pudo postular el PRI, Ricardo Ahued, se hizo a un lado y, con ello, el tricolor perdió un activo político muy importante. No obstante, el voto duro del PRI, el de los pobres, el de los taxistas y los tianguistas corporativos, el de “líderes” que compran votos a mansalva, el de sindicatos piratas, el voto por obligación de miles de personas, puede aportarle a Montalvo una buena cantidad de sufragios, pero insuficientes para gobernar la capital del estado. Por supuesto, Montano ofrece a Xalapa más de lo mismo: desigualdad y exclusión social, destrucción de espacios públicos, invasión de los manchones de reserva ecológica que aún quedan en la ciudad, más placas para miles de taxis, moches a los comerciantes, etc.

            Ana Miriam Ferráez es la candidata de la alianza PRD-PAN. Su principal capital político deriva de que es muy conocida entre ciertos sectores de la sociedad xalapeña por su programa de radio “Espejos del Alma” y por su familia, propietaria de estaciones de radio y medios de comunicación. Pero entre los espejos del alma y gobernar Xalapa hay enorme diferencia: Ana Miriam no parece tener las cualidades, ni el equipo, necesarios para el cargo. Sus desatinadas y poco sustanciales declaraciones ante los medios son la mejor evidencia de su escasez de luces. Ferráez debe cargar con tres lozas: su inopia intelectual, su escasa propuesta de gobierno para la ciudad y los malos resultados del gobernador Miguel Ángel Yunes. A su favor están las estructuras de los partidos que la postulan y el voto duro de ambas agrupaciones. Sin embargo, importantes sectores del PAN y del PRD, de manera independiente pero por razones similares, se han deslindado de su proyecto de gobierno: se sienten traicionados y por eso han abandonado a la esotérica candidata. Las propuestas de Ferráez están instaladas en el lugar común del pensamiento más retrógrada: para combatir la inseguridad propone “fortalecer el núcleo familiar” y para que las mujeres tengan empleo propone construir ¡una maquiladora de ropa!

            Los candidatos de los partidos con menor presencia y los independientes difícilmente darán alguna sorpresa. Así, Carlos Luna (Movimiento Ciudadano), Juan Ovando (PT), Nicanor Moreira (Panal), Brenda Aguilar (PES) y los “independientes” Antonio Luna, Rubén Moreno y Efraín Sánchez, son participantes con mínima posibilidad de triunfo (tan mínima, que estadísticamente es irrelevante).

            Hipólito Rodríguez es sin duda el candidato con mayor preparación académica, el mejor posicionado, con propuestas consistentes, una ética a prueba de fuego y a su favor abonan tres factores de enorme relevancia: i) en las pasadas elecciones para diputados locales, las candidatas de Morena (Daniela Griego y Carola Viveros) ganaron ampliamente los dos distritos de la capital veracruzana, eso indica que hay un voto duro morenista que podría expresarse nuevamente en la elección para alcalde; ii) el amplio trabajo de organización política de Morena en prácticamente todas las colonias de la ciudad: esos comités de barrio son el lazo directo con la ciudadanía; iii) la reconocida trayectoria de Hipólito en diferentes movimientos sociales, especialmente ambientalistas, que le ha permitido integrar a organizaciones de la sociedad civil y a intelectuales en torno a su candidatura y su proyecto de gobierno. En su contra quizás abonen los escándalos recientes de Eva Cadena, pero el impacto negativo quizás sea más acusado en el partido que en el candidato.

            Hipólito Rodríguez es integrante del colectivo Rescatemos Xalapa, que hace cuatro años elaboró la Agenda Ciudadana que presentó ante los candidatos a la alcaldía para escuchar sus puntos de vista, sus posicionamientos ante el documento con el diagnóstico y las propuestas construidas desde la sociedad civil; a esa reunión no llegó Américo Zúñiga, quien fiel al autoritarismo de su partido, desdeñó a los ciudadanos. La Agenda Ciudadana para el próximo periodo de gobierno se presentará en las próximas semanas.

            Construir la Agenda Ciudadana es un ejercicio de gran relevancia porque representa un posicionamiento fundamentado en diagnósticos temáticos de los que se derivan propuestas de acción concretas. Son diagnósticos y propuestas construidos por ciudadanas y ciudadanos organizados en diferentes instancias, académicos, estudiantes, trabajadores. Se trata, sin duda, de un ejercicio de empoderamiento ciudadano que podría replicarse en otras ciudades tanto de Veracruz como del país.

            En sus propuestas de gobierno Hipólito Rodríguez ha retomado muchas ideas gestadas en el Colectivo Rescatemos Xalapa, por ejemplo en materia de medio ambiente, reordenamiento urbano, movilidad, perspectiva de género, economía, desechos sólidos, entre otras. Eso le da enorme consistencia a su proyecto de gobierno puesto que tiene en sus manos diagnósticos muy precisos de los diferentes problemas que aquejan a la ciudad y las propuestas para superarlos.

            Sin embargo, aún debe ganar la elección con los votos suficientes para tener un cabildo que le permita echar a andar sus propuestas. También, es imprescindible que la ciudadanía se apropie de las propuestas de Hipólito, las haga suyas y las ponga en marcha. De eso depende que en Xalapa se construya lo posible a partir del 1º de enero de 2018.

            El triunfo de Hipólito Rodríguez Herrero en Xalapa representa que lo imaginado que necesita de nosotros, ha comenzado a construirse.

 

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