Cómo hacerte multimillonario en México

Cómo hacerte multimillonario en México

J. Jesús Esquivel

Corresponsal de la revista Proceso en Washington

@JJesusEsquivel

 

 

 

 

Cómo hacerte multimillonario en México

 

Washington – De manera grotesca se ha vuelto rutinario el enterarnos del descaro de nuestros gobernantes, políticos y demás funcionarios públicos para robarse el dinero del erario y del silencio cómplice o solapador del presidente Enrique Peña Nieto.

Así como Felipe Calderón en su “Sexenio de la Muerte” nos acostumbró a los muertos y nos arrancó de un zarpazo la sensibilidad, Peña Nieto en el suyo, el “Sexenio de la Corrupción y la Impunidad”, nos quiere hacer inmunes a los hurtos escandalosos y deplorables por parte de nuestros gobernantes.

En este abominable casillero de nuestro acontecer político se han puesto de moda los gobernadores, los diputados, presidentes municipales y otros figurines del servicio público, que utilizan los puestos de elección popular únicamente para enriquecerse.

En México, el civismo es un cualidad en peligro de extinción.

“Si quieres ser rico, hazte gobernador o diputado”, debería ser en estos momentos la publicidad de los distintos partidos políticos del país para reclutar y engordar su lista de empadronados.

No dudo que en este inmenso crisol de partidos políticos y de chapulines profesionales, en México tengamos funcionarios y servidores públicos honestos. El problema es que la mayoría no lo son, o por lo menos esa es la percepción que tenemos los mexicanos como consecuencia de los escándalos de corrupción que ya son como el pan de cada dia en los medios de comunicación. Frente a tantas evidencias de la descomposición política, no hay manera de creer en ellos y mucho menos en el gobierno de Peña Nieto. El exgobernador mexiquense no ve ni escucha los escándalos ni los reclamos de quienes exigimos justicia, castigo severo para los gobernadores y demás políticos rateros.

El sello en sus labios para no denunciar a ex gobernadores priistas, que encabezan la lista de los saqueadores conocidos del erario, le resta credibilidad, si es que le queda alguna después del caso de la Casa Blanca de su “Gaviota” en El Pedregal.

Como tlaconete, Peña Nieto se encierra en su concha y mientras huye de la realidad deja un rastro baboso y pegajoso que da el mismo asco que el historial delictivo de los gobernadores que solapó y que no se atreve a denunciar. A Peña Nieto se le olvidó, pero a nosotros no, que colocó a Javier Duarte, el exgobernador de Veracruz, como ejemplo del nuevo PRI del cual él se siente paladín y representante.

La pobreza que se palpa por todo México es resultado de los saqueos descarados a las arcas del erario público por parte de los gobernantes a nivel federal, estatal, municipal y local. Quien no lo entienda es porque el cabello de su copete le obstruye la vista.

En el México actual, ¿a quién conmueve la noticia de que encontraron un cuerpo decapitado colgando de un puente peatonal, de un encobijado o de cadáveres flotando en un río cualquiera? A nadie, desgraciadamente a eso nos acostumbró Calderón, quien ahora quiere encumbrarse nuevamente en el poder por medio de su esposa Margarita Zavala, quien no tiene un solo mérito para sentarse en la silla presidencial.

Espero que Peña Nieto en su descaro no insista en cegarnos ante la realidad de un país sacudido y saturado por la corrupción.

Las generaciones futuras muy bien podrían deducir como moraleja de este “Sexenio de la Corrupción y la Impunidad” que “en México, para convertirte en multimillonario no tienes más que ser gobernador, diputado, senador, líder sindical, presidente o delegado municipal”. Al fin que la nación te lo condona.

 

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