Noticia de último momento: nadie les cree (A bote pronto)

Noticia de último momento: nadie les cree (A bote pronto)

Alejandro Mosqueda Guadarrama

Camarógrafo, editor y documentalista

Facebook: Moga Aleko

 

 

 

Noticia de último momento: nadie les cree

El 12 de octubre del año pasado -2016-, Javier Duarte de Ochoa, a unas semanas de culminar su periodo como gobernador de Veracruz (30 de noviembre), pide licencia y deja el cargo para atender las acusaciones en su contra por el robo de 35 mil millones de pesos, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación. Duarte -según sus propias palabras- se declara inocente: “el que nada debe, nada teme”.

Parece que era insostenible su papel como gobernador y muy posiblemente en acuerdo con el presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, deja el cargo porque era un factor -otro más- que le quitaba cada vez más credibilidad al gobierno federal, lo que se reflejaba en la caída de la aceptación de Peña Nieto. Una jugada acordada, incluida su fuga y posterior encubrimiento con la ineficacia deliberada en las investigaciones y la lentitud para su posible aprehensión. Con algunos inconvenientes, la familia priísta podría seguir robando con total impunidad.

Se sabe que huye de Veracruz el 15 de octubre, con la complicidad de autoridades de diferentes niveles, cayendo en el gobernador interino la responsabilidad del operativo que bien pudo llamarse “salvemos a Javier”. Flavino Ríos cumplió su papel, pero meses después (12 de marzo del 2017) es sacrificado: es detenido por apoyar la fuga de Duarte.

Más por imagen (como cubriendo las formas), la PGR gira orden de aprehensión contra Duarte por operaciones con recursos ilícitos y por delicuencia organizada, la cual -me parece- no sólo se tendrá que leer que es por la red que articuló para el robo de los miles de millones de pesos. Tendrán que investigar los nexos con el narco y con otros políticos, a quienes reiterademente se les menciona vinculados a cárteles, sobre todo en la zona del Golfo. El anterior gobernador de Veracruz, y apoyo fundamental de Duarte, Fidel Herrera Beltrán, es otra pieza que tendría que ser investigada.

Entre noviembre y diciembre circulaba la versión de que Duarte se había ido para Chiapas; agentes de la PGR llegaron a un rancho chiapaneco en el municipio de ViIla Flores, pero no encontraron al veracruzano. La posible estancia de Duarte en Chiapas habría sido posible -a decir de los más enterados- gracias el apoyo del gobernador de ese estado, Manuel Velasco, quien, en caso de confirmarse el paso de Duarte por tierras chiapanecas, tendría que ser investigado. Bueno, eso me parece.

Las policías mexicanas se destacaron en este asunto de Duarte por su lentitud, que es, para muchos, deliberada, programada, pactada u ordenada desde Los Pinos. Ahora, ya detenido, es de esperarse -lamentablemente- la lentitud e ineptitud de las instancias de investigación e impartición de justicia. Es ya muy conocida la “herramienta legal” que tienen para ayudar a los ladrones de cuello blanco: las fallas en la integración de la averiguación previa y violaciones al debido proceso, para que salgan libres y, en caso dado, sólo con unas semanas o meses en prisión.

¿De qué forma implementarán el acuerdo de impunidad con el que se mueve la clase política mexicana? Para empezar, en este caso, la esposa de Duarte, la señora Karime Macías, sus padres y otros familiares -implicados en la red de operación-corrupción- están libres, al parecer (siendo mal pensados) como parte de la negociación y respeto al acuerdo de impunidad.

La gran preocupación que tienen desde hace algunos meses diferentes partidos y grupos de poder político y económico, es la fuerza que tomó Morena y particularmente López Obrador. Detener el posible triunfo del tabasqueño en las elecciones del 2018 es la prioridad, a partir de la cual se mueven todos los hilos posibles. Las piezas las están moviendo, y en este vaivén hay algunas que, muy a su pesar, son sacrificables siempre y cuando puedan servir para el objetivo que hoy les ocupa.

Entre las acciones que se han tomado para “levantar” la imagen del gobierno federal, de Peña y del PRI, está la designación (vía imposición en la Cámara de Senadores) de Paloma Merodio como vicepresidenta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), con un salario total por año de 3 millones 154,646 pesos. Este instituto podrá generar cifras oficiales (manipuladas y maquilladas muy a modo de los intereses gubernamentales y priistas) para mostrarnos un país con un increíble repunte hacia la prosperidad, con un histórico abatimiento de la pobreza y el desempleo. Para eso se requieren piezas que hagan este trabajo y Paloma esta ahí para hacerlo.

Las protestas y el enojo ciudadano de enero pasado por los gazolinazos no fueron suficientes para que el gobierno se retractara de las medidas y mucho menos para sacrificar a Moreira o a Duarte con el fin de poner el foco de atención en otro lado. Sin embargo, el priismo no puede levantar vuelo y las cosas cada día pintan de mal en peor para el PRI-gobierno, que ve como posible catastrofe total una derrota en el Estado de México.

El panorama adverso para el PRI-gobierno en las elecciones mexiquenses se lo deben a Enrique Peña, quien empeoró la situación del país con sus reformas entreguistas, la galopante violencia en todo el territorio nacional y la profundización de la crisis económica. Más que querer salvar la imagen de Peña, ahora tratan de mantener el poder, y un primer paso para las elecciones del 2018 es ganar el Estado de México: el semillero de votos para el priismo, de ahí su importancia. Me parece que pasa a segundo término el que sea la tierra de Peña.

El calendario del priismo no da para esperar milagros, menos con las acciones del gobierno que encabeza su otrora joven promesa y hoy inepto presidente que da palos de ciego. Estando así el panorama, se recurre a acciones mediáticas -previos acuerdos en la familia de la clase política/corrupta- sacrificando a “peces gordos”, para hacernos creer que sí “van en serio” contra los funcionarios públicos ladrones, incluyendo a gobernadores. De ser así, tendrán que multiplicar esas acciones, porque la lista es muy grande.

La mala noticia para sus intereses e intenciones (ganar la confianza y los votos de la ciudadanía) es que una gran parte de la población no les cree. De cualquier forma, la maquinaria de Estado (con y sin detención de Duarte) continúa trabajando a todo vapor para asegurar un triunfo del PRI en el Estado de México. Así “haiga sido como haiga sido”, usurpar el poder y pasar por encima de la voluntad popular es la meta. Esto es el signo del sistema político mexicano: la trampa, la transa, la corrupción, la simulación, el robo a la nación.

Y pues sí, a la “verdad” que nos presentan, a sus acciones contra la corrupción y los delitos de sus compañeros de partido/grupo/mafia/cártel, no les creemos. La historia, sus acciones los delatan, una y otra vez.

 

Acerca del autor

Post relacionados

Contestar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *