Trump no le abre las puertas a Peña Nieto

Trump no le abre las puertas a Peña Nieto

J. Jesús Esquivel
Corresponsal de la revista Proceso en Washington
@JJesusEsquivel

 

 

 

Trump no le abre las puertas a Peña Nieto

 

Washington – Al gobierno de Enrique Peña Nieto, el equipo de transición del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, no le abre la puerta, y no le interesa saber de las preocupaciones ni objetivos del gobierno mexicano.

Esta realidad quedó evidenciada la semana pasada cuando la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, en conferencia de prensa con los corresponsales de medios mexicanos acreditados en Washington, aseguró que “no hay ninguna negociación” con el equipo de Trump.

Lo que la canciller mexicana rechazó aclarar durante su breve y rápida visita de unas horas a la capital estadunidense fue si en el gobierno de Peña Nieto estaban tocando las puertas o por lo menos acercándose a las oficinas del equipo de transición del presidente electo de los Estados Unidos.

“Con el gobierno electo entraremos en contacto institucional a partir del 20 de enero (de 2017) que asuma el gobierno”, se limitó a responder Ruiz Massieu a las preguntas incrédulas de los corresponsales mexicanos que no daban crédito a que por parte del gobierno de Peña Nieto no hubiese comunicación con Trump. Es probable, y casi seguro, que Carlos Sada, el embajador de México ante el gobierno de Estados Unidos, tenga contacto con algún interlocutor en el equipo de transición de Trump.

Si no hay negociación al más alto nivel es porque con toda seguridad para el próximo presidente de Estados Unidos la relación con México no es una prioridad de política exterior.

Las evasivas de Ruiz Massieu para explicar si por lo menos habían intentado buscar una interlocución a un nivel más alto que el de Sada, se pueden interpretar como un intento fallido. Si hubiese contacto al más alto nivel con la gente de Trump, apuesto a que Ruiz Massieu lo hubiese presumido.

Da pena ajena que la presidencia y la cancillería mexicana adopten una posición reactiva y no proactiva ante lo que se avecina con Trump. Peña Nieto y su gobierno parecen estar delegados a recibir primero los golpes, antes que entrenar para por lo menos aguantar siquiera un primer round en el cuadrilátero político con Trump.

A la eventual deportación de mexicanos indocumentados, la construcción del muro fronterizo y la renegociación del Tratado de Libre Comercio de America del Norte o su anulación, como prometió Trump a sus electores, Peña Nieto reaccionará cuando ya sea demasiado tarde; como siempre ocurre.

La pasividad del gobierno de Peña Nieto no tiene nombre. Es vergonzoso que después del servilismo que le demostró a Trump cuando como candidato lo recibió como si fuera jefe de Estado en Los Pinos, ahora se siente a esperar a que le tiren migajas.

En la prensa mexicana circuló en estos días que el próximo 13 de enero podrían reunirse Trump y Peña Nieto. Por ahora no hay nada concreto de dicha reunión, más que especulaciones debido a la ansiedad de los medios mexicanos de querer imponer una agenda de intereses políticos en el radar de Trump, quien ni los ve ni los escucha y mucho menos los lee. Algo similar ocurre con el asunto de los presuntos candidatos para ser embajadores de Estados Unidos en México. Primero, diarios de circulación nacional afirmaron que Al Zapanta, expresidente de la Cámara de Comercio Estados Unidos-México, era el bueno. Luego cambiaron de opinión y colocaron a Larry Rubin, presidente del Partido Republicano en México, como el seguro. Y después, los mismos medios que creen tener la bola de cristal que interpreta sueños guajiros, señalaron al empresario Toby Naugenbauer como seguro reemplazo de Roberta Jacobson en la embajada gringa.

A Trump la Cámara de Senadores del Congreso federal de su país, todavía ni siquiera le confirma a Rex Tillerson como Secretario de Estado, y ya la prensa mexicana dice saber el nombre del próximo embajador. Si a Peña Nieto Trump no le abre la puerta, será porque tiene prioridades, o porque aún quedan clases sociales, como dice el refrán. Es mejor que Peña Nieto le pida asesoría a Carlos Slim. Al multimillonario empresario mexicano, Trump no nada más le abre la puerta, lo invita incluso a cenar a su mansión de Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida. Business are Business.

 

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