Entre bufonadas y tragedias (Margensur)

Entre bufonadas y tragedias (Margensur)

Alejandro Saldaña Rosas
Sociólogo. Profesor Investigador de la Universidad Veracruzana
Twitter: @alesal3 / Facebook: Compa Saldaña

Entre bufonadas y tragedias

Los estertores del sexenio priista en Veracruz ocurren entre bufonadas y tragedias. Y si así cierra el gobierno de Javier Duarte y su achichincle Flavino Ríos es porque ese fue el tenor del sexenio: una pésima comedia de pastelazos protagonizada por funcionarios de gobierno y sus perritos amaestrados (subordinados con aspiraciones, gacetilleros a sueldo, líderes del oportunismo, porros con ínfulas), pero con trágicas consecuencias para periodistas profesionales, campesinos, estudiantes, indígenas, empresarios, mujeres.

            Mientras las bufonadas palaciegas convertidas en programas de gobierno ocurrían, la muerte, la ausencia y el dolor alcanzaba a miles de familias en todo Veracruz. Mientras la clase política veracruzana esquilmaba a batientes carcajadas (con anuencia y complicidad del gobierno federal) las familias de los muertos y desaparecidos se debatían (y lo siguen haciendo) en una tragedia sin fondo, un dolor inaudito que se anuncia apenas en cada nueva fosa descubierta.

            Para ser justos, hay que decir que la opereta bufa del gobierno veracruzano y sus trágicas consecuencias en la población tuvo comparsas que estuvieron espléndidos en su nefando papel: Enrique Peña Nieto, quien apostó fuerte por Duarte como distinguido payaso del “nuevo PRI” (¡pastelazo!), la PGR encabezada por el cansado Murillo Karam (¡pastelazo!), luego por la avinagrada Arely Gómez (¡pastelazo!) y ahora por el golpeador de mujeres Raúl Cervantes (¡pastelazo!); los diputados federales tricolores (delincuentes con fuero y ¡pastelazo!), los senadores (encabezados por Héctor “La Vaca” Yunes, ¡pastelazo!), el presidente del PRI en el estado, Amadeo Flores (¡pastelazo!). Jocosa por nefasta, la clase política veracruzana de raíz priista no necesita más merengue: exuda por sí misma su incapacidad, su voracidad, su estulticia. El problema es que no nomás el PRI apesta. El hedor alcanza a todos.

            Por supuesto, tampoco debemos dejar fuera de la escena al chillón coro de “legisladores” locales que durante el sexenio duartista no sólo aprobaron a ciegas sus iniciativas, sino, más grave aún, avalaron los desfalcos que vía empréstitos gestionó el hoy prófugo de la justicia para tratar de ocultar los boquetes abiertos en las finanzas públicas por su enloquecida ambición (¡pastelazo con doble merengue, invertido en paraísos artificiales!).

            El desfiguro, la falta de oficio, el cinismo, la abyección y la complicidad de la clase política veracruzana supuran por doquier: el olor a muerte y negligencia es inocultable, las cifras de la muerte lo atestiguan. http://www.proceso.com.mx/463264/suman-111-craneos-6-mil-restos-oseos-en-narcocementerio-veracruz

            La tragedia en que se debate cotidianamente el destino de más de ocho millones de personas en Veracruz tiene un vértice que articula el desfalco y la infamia: el gobierno de Peña Nieto (¡pastelazo!). Sin escatimar ni eludir responsabilidades, es evidente que la tragedia veracruzana responde sobre todo a la negligencia del gobierno federal. Duarte y sus cómplices son responsables, sin duda, pero sin la complacencia y el contubernio del gobierno federal la tragedia veracruzana sería impensable. En la bufona escena del fin de sexenio veracruzano, Peña lleva papel protagónico, voz cantante, prima dona.

            Los últimos actos del sainete han sido protagonizados por los alcaldes, quienes decidieron tomar el Palacio de Gobierno veracruzano, en Xalapa. Los alcaldes “totalmente Palacio” exigen la entrega de recursos federales para la operación de sus respectivos ayuntamientos, si bien durante la gestión duartista mantuvieron un silencio muy cómodo, si no es que francamente sospechoso.             Varios, no pocos de esos alcaldes “totalmente Palacio” han sido señalados como insignes desviadores de recursos, lavadores de dinero, cómplices de la transa, partícipes del simulacro y hasta operadores de la mafia, lo que aporta a la bufonada veracruzana otro contundente pastelazo. Presidentes municipales que hicieron de la autonomía municipal una consigna más a cuenta de su abyección ante el exgobernador que robó a sus (muchas) anchas durante todo el sexenio.

            Lamentables alcaldes de rebeldía de merengue, artificial e inocua, hueca e inflada a fuerza de notas de prensa de gacetilleros que no hayan como cumplir la cuota diaria. Si la protesta de los alcaldes veracruzanos tiene alguna resonancia no es por sus méritos democráticos, sino por su destemplanza, su incordio y su ¡pastelazo! compartido por la clase política en su conjunto.

            En el último acto protagonizado por la grotesca troupe de la clase política veracruzana, hacen su entrada en escena Alex Huerta del Valle y Gabriela Ponce Arriaga, versión pirata de Javier Duarte y Karime Macías, respectivamente. Los pasaportes a nombre de Alex y de Gabriela son la cereza del ¿último? pastelazo del régimen que ¿fenece?

            Javier Duarte con nombre falso y oculto detrás de un bigotito, ¿a quién pretende engañar? ¿Realmente considera (él o sus abogados) que con tan imbécil embozo va a escapar a la “acción de la justicia” internacional? (Desde luego que a nadie engaña con tal patraña, pero la escena con el pastelazo mediático es grotesca). Estúpido disfraz que solamente adquiere signos de veracidad por la evidente implicación de funcionarios de alto nivel de la Secretaría de Relaciones Exteriores, sin los que la emisión del documento sería impensable. ¡Pastelazo mayúsculo!

            Para efectos de la contabilidad criminal del “sistema de gobierno” es probable que en breve Javier Duarte (o su alter ego, Alex Huerta) sea detenido. Es lo mínimo que se espera, pero sin mayor expectativa. Cada minuto, cada segundo que Duarte de Ochoa sigue prófugo evidencia la complicidad del gobierno de Peña con el exgobernador veracruzano. Si el bufón cae, qué bueno, pero la tragedia en la entidad tiene huella profunda.

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1 Comment

  1. magdalrns

    Verdaderamente vivimos rodeados de corrupción de impunidad es insostenible tanta podedumbre en nuestro país. ….que tendía que pagar para que eso se detuviera ya! !!!!!!…… No tengo respuesta. ….

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